La próxima cumbre de Naciones Unidas sobre Ambiente y Desarrollo se celebrará en Rio de Janeiro del 4 al 6 de junio de 2012, 20 años después de la cumbre histórica de 1992. Según los organizadores, este evento tiene por objetivos garantizar la renovación de los compromisos políticos con el desarrollo sostenible; evaluar los avances hacia los objetivos acordados a nivel internacional sobre el desarrollo sostenible y destacar los desafíos nuevos y emergentes.
La cumbre se focalizará en dos temas específicos: una economía verde en el contexto de la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible, y un marco institucional que favorezca el desarrollo sostenible.
Durante las últimas seis semanas han tenido lugar cuatro de las reuniones regionales preparatorias para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, o Rio+20. Las delegaciones que han participado en estas reuniones han debatido en torno a un acuerdo sobre el concepto de “economía verde”. Mientras que algunos ven una redefinición de la economía como un patrón hacia el desarrollo sostenible, otros temen que el concepto sea sinónimo de proteccionismo y condicionante.
Río 92 supo plantear perfectamente los ejes esenciales del problema, pero esa fue sólo una etapa dentro de un proceso de un largo camino que aún hoy está en sus primeros pasos. Desde esta óptica, Río+20 será de corte más conceptual que resolutiva, "facilitará un debate" que podrá influir en otras discusiones, según indicó en rueda de prensa la Ministra de Medio Ambiente de Brasil, Izabella Teixeira.
La postura de la región latinoamericana y la actitud de Brasil
Luego de la reunión de América Latina y el Caribe del mes pasado, fueron varias las delegaciones que se mostraron escépticas respecto a la utilidad de la economía verde como medio para promover el desarrollo sostenible. En este sentido, algunos delegados cuestionaron si la economía verde podría usarse para justificar la imposición de condiciones comerciales sobre la base de estándares ambientales, así como medidas proteccionistas para aislar a las industrias verdes.
Otros delegados cuestionaron si los objetivos de desarrollo previamente establecidos en la Ronda Doha de la OMC, especialmente en relación al trato especial y diferenciado para las economías en desarrollo, son parte efectiva de la implementación de la economía verde.
Por su parte, Teixeira en rueda de prensa explicó que Brasil, como organizador del encuentro, ha elaborado un documento que será sometido a debate en el ámbito de la ONU y que propone como grandes ejes de la conferencia tres puntos: erradicación de la pobreza, economía verde y gobernanza sustentable.
Asimismo, varios fueron los comentarios respecto a que Brasil se alejaba del concepto de economía verde al no intentar definir el término, pues durante la reunión regional, optó por enfocarse en el desarrollo sostenible. Dicha posición se reflejó en la conclusión oficial de la reunión, pues no se hizo mención alguna a economía verde.