A comienzos de esta semana tuvo lugar en la ciudad uruguaya de Montevideo la XLII Cumbre de Jefes de Estado del MERCOSUR. Concurrieron a esta reunión semestral los mandatarios de todos los países del bloque con membresía plena (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), así como el presidente venezolano Hugo Chávez (quien esperaba asistir a la aceptación definitiva de la incorporación de su país al mecanismo de integración).
Para Venezuela y otros países que apoyan su ingreso, la cumbre probablemente no haya sido positiva. Si bien el comunicado final insiste en la necesidad de resolver lo más pronto que sea posible la adhesión de Venezuela como miembro pleno, y el presidente Chávez tuvo una amplia participación en la cumbre, las diferencias persisten entre los países miembros del MERCOSUR con respecto a la incorporación de Venezuela (siendo Paraguay el único miembro que aún no lo ha aprobado). A este respecto, el presidente paraguayo, Fernando Lugo, sostuvo que "entendemos que la incorporación de Venezuela y Ecuador vendría a fortalecer el bloque regional", pero que “hay procesos desiguales de aceptación al cambio”. Ni la oposición paraguaya, ni la uruguaya, están de acuerdo con la incorporación de Venezuela al MERCOSUR, pero sólo en Paraguay han logrado frenar la ratificación del tratado en el Congreso.
Por esto, se decidió la creación de una Comisión de Alto Nivel dentro del MERCOSUR para acelerar la solución de los desacuerdos que actualmente impiden la adhesión de Venezuela. Del mismo modo, esta Comisión será la que de aquí en más evalúe y asesore los procesos de incorporación de todos los nuevos miembros.
El presidente Chávez no hizo referencias significativas al proceso de integración comercial en sí mismo, sino que dedicó la mayor parte de su tiempo a destacar el valor político que tienen los procesos de integración como el MERCOSUR para los países latinoamericanos. En ese sentido, Chávez propuso que al concretarse la institucionalización del Banco del Sur, Venezuela realizaría un depósito inicial equivalente a un 10% de sus reservas en oro (aproximadamente US$ 1.800 millones de dólares).
Si bien los demás presidentes dedicaron un tiempo importante de sus respectivos discursos a discutir lo que aún haría falta para concluir la incorporación de Venezuela como miembro pleno del bloque, también hicieron referencias a otros asuntos.
En primer lugar, los miembros expresaron su alegría respecto de la decisión de las autoridades de Ecuador de iniciar los trabajos para gestionar su incorporación al MERCOSUR. En la actualidad, Ecuador tiene un estatus de miembro asociado al bloque y cuenta con los beneficios comerciales otorgados por del acuerdo entre este bloque y la CAN (Comunidad Andina de Naciones), de la cual es miembro. Sin embargo, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ha expresado recientemente su intención de solicitar la membresía plena al MERCOSUR.
Aún más importante en términos regionales, suponiendo que las incorporaciones de Venezuela y Ecuador lleguen a buen puerto en el mediano plazo, existe la posibilidad de que este proceso continúe expandiéndose hacia el resto de América del Sur. En otras palabras, la adhesión exitosa de estos dos países podría marcar el inicio de una etapa de expansión del bloque, lo cual eventualmente lo podría llevar a abarcar a toda América del Sur (con las posibles excepciones de Chile y Colombia, generalmente menos interesados en atarse a las limitaciones que impone un acuerdo comercial de esta naturaleza).
Los presidentes coincidieron en la importancia de que el MERCOSUR refleje un espíritu de integración más cercano a los ideales desarrollistas de los países más importantes de la región. A diferencia de lo ocurrido durante los ´90, donde la mayor labor se realizó sobre los capítulos de libre comercio, en los últimos años se ha intentado dotar al MERCOSUR de una legalidad más densa en lo referido al comercio con equidad y al desarrollo socio-económico de los pueblos involucrados en dicho comercio.
El presidente uruguayo, José Mujica, señaló por ejemplo que la integración económico-comercial es “una lucha por crear un mercado que dé escala y posibilidades de desarrollo con una mayor equidad”. Del mismo modo, la presidente argentina, Cristina Fernández, destacó que “tenemos la obligación de proponerles a nuestras sociedades las alternativas para el crecimiento, con inclusión social, y que vamos a trabajar contra las corporaciones y en beneficio de los pueblos”. Finalmente, la presidente brasilera, Dilma Rousseff, agregó que la integración comercial regional adquiere una importancia aún mayor en un contexto de crisis internacional como el actual, lo cual también ha llevado a la retracción de mercados de crédito a los que los países en desarrollo pueden recurrir.
Desacuerdo en la suba del Arancel Externo Común
En lo estrictamente referido al funcionamiento del MERCOSUR, Rousseff se mostró preocupada por el abrupto descenso en la demanda de bienes industriales por parte de los países desarrollados. Sostuvo que para poder combatir la desaparición de mercados para las manufacturas industriales producidas en el MERCOSUR es necesario llegar a una mayor integración y a una ampliación del mercado regional. Según explicó, para llegar a tal resultado será imprescindible que el MERCOSUR genere un modelo de crecimiento con distribución, así como que fortalezca especialmente a su sector bancario (aunque incrementando la regulación y la fiscalización eficiente del sistema financiero para evitar que los desbalances generados por la especulación financiera afecten a la región de manera directa).
A su vez, hubo desacuerdo entre los miembros respecto de la posibilidad de incrementar el AEC (Arancel Externo Común) para bienes de origen industrial, que actualmente se ubica en el 14%. Mientras que Argentina y Brasil, las dos mayores economías del bloque, han impulsado un cambio en ese sentido con el fin de proteger sus respectivas industrias nacionales, los otros dos miembros plenos se han mostrado en desacuerdo con la medida.
Considerando que Paraguay y Uruguay cuentan con un menor número de industrias locales que defender, un incremento en el AEC representaría un incremento en los costos de importación que no generaría ningún impacto positivo en sus economías. A su vez, dado que los industriales uruguayos reclaman desde hace tiempo que no se los continúe perjudicando con medidas como las Licencias No Automáticas, la aprobación del incremento del AEC estaría ligado a la mejora de las condiciones para el acceso de estos países al comercio industrial intra-zona.
Firma de TLC
La cumbre también sirvió de marco para la concreción de la firma del tratado de libre comercio entre el MERCOSUR y los territorios palestinos. El ministro de Relaciones Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina, Riyad Al Maliki agradeció el reconocimiento por parte del bloque suramericano y sostuvo que un involucramiento de los países suramericanos en el proceso de paz de Medio Oriente sería positivo para ambas regiones.
Finalmente, al concluir la cumbre, Argentina asumió la presidencia pro tempore del bloque, por lo que la próxima reunión semestral tendrá lugar en tierras argentinas.
Por Bruno Dalponte, especialista en diplomacia comercial
