Corren tiempos difíciles para la economía global y en especial para el comercio marítimo. Mientras la mitad del mundo está endeuda, la otra mitad es la que brinda esperanzas inciertas, ya que los tiempos de recuperación de la crisis siguen siendo lentos. Si bien el formidable crecimiento de los países del BRIC es sin igual, algunos especialistas sospechan que China inevitablemente sufrirá el impacto ya que sus clientes al otro lado del océano no podrán consumir sus productos. De todas formas, la dinámica interna tanto de China e India como de Brasil se espera pueda aumentar el comercio internacional.
La industria marítima, en el pasado mostró cierta flexibilidad para vadear tiempos difíciles siendo que un barco presenta mayor flexibilidad que los activos en tierra. Pero, en vista de la creciente especialización y segmentación en los tipos de transporte, ciertos sectores están sufriendo más que otros, y en consecuencia las oportunidades para algunos segmentos están siendo fuertemente desafiadas. Es decir, que si un buque contendor de 15,000 TEUs es rechazado, no hay muchos otros usos para los cuales emplearlo, lo mismo para un Ro-Ro, sin autos que transportar.
En 2011 hubo buena actividad tanto en la construcción como en el desguace de buques, y 2012 parece ser otro año record, lo que consecuentemente presionará las tasas de los fletes aún más y la chances para recuperarse se diluyen. Hay varias órdenes de pedido presentadas para la construcción de nuevas embarcaciones aunque el tonelaje de mercadería a transportar no parece subir en la misma relación. La sobreoferta de capacidad ociosa presiona tanto a los segmentos granelero y petrolero, como al de contenedores, lo que debería resultar en una desaceleración en la actividad constructora.
Sin embargo, un informe de Intermodal muestra que el sector granelero “presenta un formidable crecimiento en la flota ya que el alto nivel de nuevos pedidos ingresados en los últimos años ya se encuentra operando”.
DVB por su parte estima que ingresaron al mercado un total de 172 nuevas embarcaciones, resultando en un crecimiento neto de 94 barcos, con 35 reconvertidos y otros directamente destruidos.
La creciente demanda de nuevas embarcaciones, y en particular los mega-buques, pone presión a los de menor tamaño, como ya hemos señalado en otra oportunidad, y a su vez, genera más actividad en el sector de desguace, ya que se comienza a ver una tendencia en reducir la edad promedio de retiro del mercado de las embarcaciones a unos 15 años.
Es importante destacar que la mayor parte de las embarcaciones destruidas fueron las de menor tamaño, mientras que las que se arrojaron a los océanos, o las que están en construcción son grandes o mega.
A rio revuelto ganancia de pescadores: oportunidades para el mercado de segunda mano
Con una clara escasez de financiamiento para llevar adelante nuevas construcciones, mientras algunos buscan mejorar sus balances y deshacerse de embarcaciones que ya no les son rentables, otros, los que tienen mayor liquidez, buscan reducir los costos promedios por las compras de embarcaciones. Allí es donde cobran importancia los acuerdos atractivos para la compra de segunda mano. La pérdida de unos representa la ganancia para otros.

Por Jorgelina Capaccio, especialista en transporte internacional