El gobierno nacional mexicano y la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), también de ese país, coincidieron en que la diplomacia comercial mexicana deberá concentrarse prioritariamente en el ingreso al TPP (sigla que, en inglés, denomina al Acuerdo de Asociación Transpacífica). De este modo, la posibilidad de establecer acuerdos de libre comercio a nivel bilateral quedaría relegada (aunque no abandonada del todo).
Esta decisión representa tanto un reconocimiento por parte del gobierno federal de la importancia estratégica de integrarse a las negociaciones del TPP, como una victoria política de la Concamin, abiertamente opositora a que se negocien tratados de libre comercio con Brasil y con Corea del Sur.
Según expresó el presidente de la Concamin, Salomón Presburger, el gremio que representa está integrado por 46 cámaras industriales, muchas de las cuales verían un claro perjuicio si los dos tratados arriba mencionados llegaran a firmarse. Si bien existen sectores que podrían beneficiarse por el ingreso al creciente mercado brasilero (como sucede en el caso de la industria química), la mayor parte de los sectores de la economía mexicana se verían perjudicados por el ingreso de productos brasileros que podrían competir con los locales. Uno de los sectores que mayor oposición ha presentado a la liberalización bilateral del comercio con Brasil es el agropecuario.
En el caso del tratado de libre comercio que el gobierno mexicano estaría dispuesto a negociar con Corea del Sur, es llamativo que hasta el momento ninguno de los sectores industriales agrupados en la Concamin se haya pronunciado en su favor.
Del mismo modo, el presidente del Consejo Mexicano de Comercio Exterior (Comce), Valentín Díez Morodo, ha dicho que la organización a la que representa también se opone a la firma de un tratado general de liberalización del comercio con Brasil. Sin embargo, ha instado al gobierno federal a que avance con una estrategia centrada en la negociación de acuerdos de apertura sectorial. Esta variante podría generar beneficios para las industrias preparadas para esta apertura, limitando los daños a otros sectores que no pueden afrontar tal competencia.
Por su parte, el Secretario de Economía de México, Bruno Ferrari, afirmó que “nuestra prioridad son los acuerdos regionales, aunque tenemos que seguir siendo muy cautos y viendo cómo se van moviendo las cosas”. De este modo, si bien no descartó que en el futuro se avance en los acuerdos de libre comercio con Brasil y Corea del Sur, sus palabras muestran la mayor relevancia que cobrarían acuerdos como el TPP para la estrategia comercial mexicana.
Actualmente, el TPP sólo cuenta con nueve países negociadores. A los cuatro socios fundadores (Brunéi, Chile, Nueva Zelanda y Singapur) se le han sumado cinco países que están intentando negociar un acuerdo más ambicioso (Estados Unidos, Australia, Perú, Vietnam y Malasia). A su vez, al ver la potencialidad de este acuerdo regional, existen tres países que se encuentran negociando su posible incorporación al TPP (Canadá, México y Japón).