La implementación por parte del gobierno argentino del “Sistema de declaración anticipada de las importaciones”, un nuevo mecanismo para controlar el ingreso de productos importados, generó preocupación en Brasil. La potencial caída que podría generar en el comercio bilateral inquieta tanto al gobierno como al sector privado brasileros, quienes enviaron sus representantes a Argentina con el fin de llegar a un acuerdo con el gobierno local que permita mantener abierta la importación libre de bienes brasileros.
El nuevo mecanismo exige a quienes intenten importar bienes de consumo a Argentina que presenten una “Declaración Jurada Anticipada de Importación”. Con la información allí volcada, diferentes organismos estatales deberán validar la operación de importación en un plazo de entre tres y diez días.
La medida implementada por Argentina responde a la necesidad del gobierno de Cristina Fernández de mantener el superávit comercial. Ante este requisito, indispensable para mantener el avance de la economía argentina, la continuidad del déficit bilateral (en 2011 fue de US$ 5.800 millones, mientras que en enero alcanzó los US$ 145 millones) llevó al gobierno a implementar nuevas medidas de control de importaciones. El objetivo expresado por el gobierno es el de mantener un superávit anual de US$ 10.000 millones. Si bien el déficit de enero pasado es un 32% inferior al registrado en igual mes del año anterior, la imposibilidad de revertir la balanza preocupa a los funcionarios e industriales argentinos. Es por ello que el pasado miércoles 1 de febrero comenzó a funcionar el “Sistema de declaración anticipada de las importaciones”.
La primera visita fue realizada por el titular de la FIESP (Federación de Industrias de San Pablo), Paulo Skaf. La FIESP es una de las agrupaciones patronales más importantes de Brasil, nucleando a las poderosas industrias que rodean a la ciudad de San Pablo. Dado que Argentina es no, sólo uno de los principales socios comerciales de Brasil, sino además el principal destino de las MOI (Manufacturas de Origen Industrial) exportadas por ese país, la FIESP se vio en la urgencia de discutir con funcionarios y empresarios locales cuáles podrían ser las ramificaciones de la nueva medida implementada y cómo se podría reducir su impacto.
Luego de una reunión en la embajada de Brasil en Buenos Aires con los titulares de las filiales argentinas de importantes empresas y bancos de Brasil, Skaf brindó una conferencia de prensa. En ella sostuvo que "Precisamos encontrar soluciones amigables y creativas para esas cuestiones, porque tenemos muchos intereses en común", pero aclaró que "nadie puede aceptar esas restricciones, porque son perjudiciales para los dos países. Tenemos que evitar que un proyecto tan estratégico como el Mercosur sea amenazado por medidas unilaterales de sus miembros".
Luego de esta reunión, Skaf asistió a otra con diversos funcionarios argentinos de alto rango, entre los que se encontraban: el Ministro de Economía, Hernán Lorenzino; la Ministra de Industria, Débora Giorgi; el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno; y la Secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri. Ante la demanda argentina de reducir el déficit existente en el comercio bilateral, la conclusión a la que se llegó es la de buscar algún mecanismo que permita incrementar las exportaciones argentinas a Brasil, en lugar de reducir las importaciones brasileras.
Uno de los sectores mencionados durante la reunión como una posible fuente de nuevas exportaciones argentinas a Brasil es el naval. Actualmente diversos organismos estatales brasileros se encuentran renovando o incrementando sus respectivas flotas, por lo cual existen grandes oportunidades de negocios para las empresas argentinas en el sector naval.
La segunda representante brasilera en arribar a Buenos Aires fue la Secretaria de Comercio Exterior, Tatiana Prazeres, quien se reunió con su contraparte argentina, Beatriz Paglieri. En la reunión se analizó el potencial impacto de los nuevos controles en el comercio bilateral. El miércoles de la semana pasada, Prazeres admitió que el Gobierno brasileño "sigue con preocupación el asunto".
La Secretaria Prazeres también se reunió con la Ministra Débora Giorgi y con el titular de la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos), Ricardo Echegaray, ya que esta institución es la encargada de implementar el nuevo mecanismo de control de importaciones. Entre otras cosas, el acuerdo alcanzado establece la creación de una comisión que fijará los criterios para que ambos países puedan exigir pautas uniformes para asignar los costos de los componentes a las terminales automotrices. De este modo, se espera poder realizar una comparación equitativa de precios, con el objetivo de cada terminal elija dónde comprar las autopartes. A su vez, se acordó la realización de una misión comercial brasilera a Argentina para comprar piezas y partes para autos.
"Hay un potencial de US$ 31.000 millones en MOI que Brasil importa del mundo y podría hacerlo desde nuestro país, de los que un 20% podría ser abastecido en forma inmediata", expresó la Ministra Giorgi para ejemplificar las posibilidades de incrementar el comercio bilateral.