La idea de que los beneficios del comercio para un gran número de países está a la altura de lo que se esperaba en la década del 90, muchas veces se ve derrumbada por alguno de los siguientes argumentos: que las expectativas eran demasiado altas o que si bien el comercio sí es una oportunidad para el aumento de la riqueza y el crecimiento, no es una garantía de esto último.
Es cierto que para que el comercio tenga efectos estimulantes de crecimiento, debe ir acompañado de un cierto grado de estabilidad macroeconómica, reformas complementarias en una amplia gama de áreas e infraestructura adecuada, pero incluso estos factores no proporcionan una idea completa de las razones de la brecha entre las expectativas del comercio y los resultados obtenidos en las últimas décadas.
Uno de los problemas es la creciente complejidad del comercio internacional, se está haciendo más y más difícil descifrar la mejor manera de maximizar las ganancias del comercio e identificar las formas más equitativas de intercambio económico.
El aumento de la movilidad de los factores, la fragmentación e internacionalización de la producción hacen doblemente difícil obtener una visión realista y útil de la mezcla de productos de los flujos comerciales. Sobre todo porque por mucho que el sistema de clasificación comercial ha mejorado con el tiempo, es casi imposible que pueda reproducir con precisión la inmensa variedad de productos manufacturados con la heterogeneidad de los insumos que son producidos y comercializados en la actualidad. Además, la participación en la producción está cada vez más coordinada con independencia de los mecanismos de mercado, con decisiones adoptadas sobre la base de las estrategias de asignación intra e inter-empresa.
Entonces, ¿cómo evaluar las medidas comerciales que puedan resultar más eficientes para las economías individuales en lugar de empresas individuales, y dentro de estas economías, a través de un segmento más amplio de la población? Mejorando el acceso generalizado a las ganancias del comercio, sin entrar en conflicto directo con la posición de mercado de las empresas e industrias que hacen posible el comercio.
Del original en inglés “Deconstructing trade”