La Organización Mundial de Aduanas estimó que durante el año 2004 el comercio mundial de productos ilegítimos sería de U$ 600 millones de dólares, esperando que se duplique esa cifra en 2014, lo que representa entre el 5% y el 7% del comercio mundial. Según la Coalición Internacional Contra la Falsificación (IACC), se estima que el 80% de los productos falsificados se producen en China.
La débil protección de los derechos de propiedad intelectual en los países con bajos costos laborales, a donde gran parte de la fabricación se ha trasladado, es en parte responsable del crecimiento de productos falsificados. El comercio electrónico también tiene que asumir parte de la culpa, ya que es más fácil distribuir productos falsificados que no han sido inspeccionados.
En una época en la que la mayor parte del valor añadido de un producto está dado en la marca en lugar de la cadena de producción, la tentación de imitar es cada vez más alta.
Una de las consecuencias de la proliferación del comercio de productos falsificados ha sido el crecimiento en el número de empresas que ofrecen servicios de protección de marca on y off-line.
Los gobiernos están naturalmente interesados en aplicar medidas drásticas sobre el comercio de productos falsificados para no seguir perdiendo en sus ingresos fiscales. Varios países han promulgado leyes que penalizan a los compradores de productos falsificados y un nuevo tratado internacional (Anti-Counterfeiting Trade Agreement - ACTA) apunta a reforzar los controles internacionales sobre las falsificaciones y la piratería. Las empresas, por supuesto, son los actores principales en la búsqueda de soluciones efectivas.
Pero tal vez la tecnología está alcanzando a la piratería: ahora hay una empresa que aplica la ciencia del ADN en el campo de la producción de falsificaciones, ofreciendo servicios relacionados con complejos códigos incrustados como marcadores genéticos en el embalaje del producto. Este tipo de evidencia forense está ahora ampliamente aceptada por los tribunales de todo el mundo, pero se necesitará tiempo antes de que sea utilizada para detectar la piratería.
Del original en inglés "Trade in imitations"