TAMAÑO DE FUENTE
El comercio de productos genéticamente modificados
POR editor, 08 / 12 / 2011, 06:00 hS

Todavía se da un acalorado debate sobre el uso de la ingeniería genética para manipular genes en los cultivos. Sus defensores afirman que el comercio utilizando tecnologías genéticamente modificadas es favorable a los pobres y que ha traído numerosos beneficios en términos de mejorar el rendimiento de los cultivos alimentarios y la resistencia a enfermedades, poniendo a disposición volúmenes muchos mayores de alimentos para la creciente población mundial. Están convencidos de que sin la ingeniería genética, mucha más gente sufriría las consecuencias de la falta de alimentos, e incluso moriría de hambre.

Los opositores, sin embargo, afirman que la tecnología de los cultivos transgénicos se ha diseñado para los recursos y capacidades de los agricultores de los países ricos, dependiendo en gran medida de factores institucionales, de infraestructura y agronómicos, como el buen funcionamiento de los mercados,  sistemas de transporte eficaces, un suministro confiable de agua, un suelo de calidad adecuada y fertilizantes, incluyendo el crédito para comprarlos.

 Un buen ejemplo de esto se da en un estudio sobre la resistencia a los insectos del "algodón Bt", el más comercializado de los cultivos transgénicos en los países en desarrollo, ya en uso por los pequeños agricultores de Burkina Faso, China, Colombia, India y Pakistán. En la India ha tenido éxito en mejorar el rendimiento del cultivo y evitar la pérdida a causa de los insectos, pero los agricultores de otros países no se han beneficiado en igual medida, porque el éxito depende de las condiciones locales del suelo y el acceso local a los costos asociados con la implementación de la tecnología genéticamente modificada.

Otro ejemplo es cuando en 2009 en el sur de África, el maíz genéticamente modificado no produjo granos, llevando a la destrucción de cientos de agricultores que sufrieron hasta el 80% la pérdida de sus cosechas. La compañía involucrada en la venta de las semillas compensó a los grandes agricultores que habían las habían comprado directamente, pero no a los pequeños, a quienes se les había dado las semillas gratuitamente.

Entonces seguramente, la tecnología transgénica sólo puede decirse que es favorable a los pobres cuando se diseña específicamente tomando en cuenta a los pequeños agricultores y se adapta a las condiciones locales, especialmente en los países pobres.

Los opositores al comercio de los organismos genéticamente modificados basan sus argumentos no sólo en los riesgos potenciales para la salud humana, sino también en los aspectos medioambientales y la competencia en el mercado. En este último contexto, la producción de semillas genéticamente modificadas con sus correspondientes patentes se concentra en manos de un gigante que monopoliza el mercado, no sólo de las propias semillas, sino de los fertilizantes adecuados para ser utilizados con esas semillas. En otras palabras, el hecho de que las semillas están patentadas significa que a los agricultores pobres se les prohíbe guardarlas y replantarlas. Incapaces de competir e imposibilitados de pagar los productos transgénicos, los pequeños agricultores tradicionales en los países en desarrollo, están por fuera de este negocio y con todas a su favor para perder, más que si hubieran sido capaces de seguir produciendo y vendiendo sus cultivos tradicionales.

El aspecto ambiental no es poca cosa: el año 2010 fue declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de la Biodiversidad. Una de las quejas contra los productos transgénicos es que la expansión de su comercio internacional es una de las maneras más rápidas de globalizar los daños al medio ambiente en el sentido de provocar "contaminación genética”. En cuanto a la salud humana se refiere, en términos científicos hasta el momento no se han demostrados riesgos para la salud en relación con la ingesta de productos genéticamente modificados.

La batalla sobre el comercio de los cultivos transgénicos sigue haciendo estragos, en particular entre los EE.UU. (el mayor productor de estos cultivos y el país que se ha esforzado más para forzar un acceso más amplio al mercado de organismos genéticamente modificados) y la Unión Europea, el principal oponente.

Los países que comercializan productos genéticamente modificados deben tener un mecanismo de bioseguridad que funcione bien para asegurarse estar preparados para cualquier factor de riesgo posible relacionado con su uso. Debido a las distintas posturas adoptadas por diferentes países de todo el mundo, se han rechazado productos relacionados con cultivos transgénicos, por lo que ha sido necesario estandarizar ciertos aspectos en el comercio internacional, como la creación de canales separados para el algodón, maíz, soja, canola, trigo, etc. a efectos de distinguir a través de la segregación y etiquetado entre productos genéticamente modificados de aquellos no genéticamente modificados mezcla y los no genéticamente modificados puros. Estos últimos, generalmente vendidos un precio más elevado.

Por el momento, la expansión del comercio de los organismos genéticamente modificados sigue siendo un campo de batalla. EE.UU. está demasiado arraigado en la producción transgénica y en Europa el fervor de la prohibición de las importaciones de los organismos genéticamente modificados y el mantenimiento de la zona libre de transgénicos, no muestra signos de disminuir.

 

Del original en inglés “Trade in genetically modified products”


ENVIE SU COMENTARIO
NOMBRE:
E-MAIL:
COMENTARIO:


Buscar noticias
Buscar
Encuesta
Usted considera que el TLC entre Colombia y EE.UU beneficia principalmente a:
 Colombia
 Estados Unidos
 Ambos por igual
COPYRIGHT • 2009 • MARCO TRADE NEWS • ALL RIGHTS RESERVED • TERMS & CONDITIONS
periódicos y revistas digitales, redes sociales