Desde el 1° de febrero de 2012, Argentina ha implementado la Resolución General de la Administración Federal de Ingresos Públicos –RG AFIP 3252 – por la cual se establece un régimen de información anticipada aplicable a todas las destinaciones definitivas de importación para consumo.
Como hemos informado oportunamente, esta medida implica que cada importador informe de manera detallada cada operación a través de una Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI). Luego está es aprobada por la AFIP para poder concretar la operación de importación y el organismo tiene hasta 72 horas para expedirse sobre la validez de la DJAI.
La medida no fue bien recibida ni a nivel local ni regional. Para distintos sectores empresariales argentinos, esta nueva norma es “restrictiva” de las importaciones, a pesar de que Ricardo Echegaray, titular de la AFIP, haya afirmado que es para "agilizar" el comercio y que facilita la transparencia.
Las críticas de los socios del Mercosur no tardaron en llegar, tanto Brasil como Uruguay coincidieron en calificar de "proteccionista" la política aplicada por Argentina debido a que complica el intercambio comercial.
Desde la Comisión de Comercio Exterior de la Cámara de Industrias del Uruguay, se afirmó que existe un bloqueo sistemático por parte de Argentina de todas sus exportaciones. “Falta que pongan un muro” dijeron empresarios uruguayos. Además días atrás el presidente José Mujica en declaraciones afirmó que el Mercosur se encuentra estancado.
Por su parte, Brasil también mostró su descontento con la RG 3252. La Confederación Nacional de la Industria (CNI), que agrupa a los empresarios fabriles del Brasil, criticó la resolución por considerarla que incrementa la inseguridad jurídica y el sinónimo de una amenaza a los sistemas de producción de las empresas brasileñas con filiales en la Argentina.
Las críticas paraguayas tampoco tardaron en hacerse oír. El presidente de la Delegación Paraguaya ante el Parlamento del Mercosur, Alfonso González Núñez, rechazó de plano la medida proteccionista que impone Argentina, advirtiendo que afectará especialmente a los países miembros del Mercosur, que de por sí deben pasar engorrosos trámites para poder vender sus productos en suelo argentino.
Para julio del año pasado, Argentina contaba ya con 140 medidas proteccionistas impuestas, y para octubre había sumado 11 más, liderando así el ranking de países que más trabas al comercio internacional tiene en vigencia, según un relevamiento de la organización Global Trade Alert.
Ahora se rumorea en poco tiempo más a las (DJAI) que rigen desde hoy, se sumará la obligación de presentar una declaración jurada también para poder exportar.
El proteccionismo definitivamente no es la salida, es negativo para el comercio internacional y pone trabas a la competitividad. Las experiencias históricas lo demuestran, como ocurrió en la década del 30 con la Gran Depresión. Cerrarle las puertas al comercio internacional en medio de la crisis financiera implica decirle no al empleo, al crecimiento de la economía, afecta negativamente al consumidor que paga precios más altos y a los productores locales que dependen de insumos extranjeros.
El Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya han advertido oportunamente sobre los peligros de dejarse caer en el proteccionismo recomendando mantener la vista puesta en los motores de crecimiento a largo plazo.
Pero parece que muchos prefieren hacer oídos sordos a ese tipo de recomendaciones y seguir encerrándose en sí mismos.