La XLIII Cumbre del Mercosur que se llevó a cabo la semana pasada en Mendoza, Argentina, ha tenido su foco puesto en dos temas fundamentales: la suspensión de Paraguay y la incorporación de Venezuela al bloque. Respecto a la agenda de integración económica y comercial, poco se ha avanzado.
La ausencia de Fernando Lugo, luego de ser destituido por juicio político de la presidencia de Paraguay, dejó a la Cumbre sin uno de los pilares. La decisión se tomó haciendo uso de la cláusula democrática regional. De esta manera, es la primera vez desde la creación del bloque, en 1991, en la que Paraguay no participa de esta instancia.
El Protocolo de Ushuaia, que firmaron los países parte del Mercosur en 1998, establece que en caso de ruptura del orden democrático en uno de los países, se lo puede suspender y eliminar las preferencias comerciales y arancelarias de las que goza.
Esto parece no preocupar demasiado al sector industrial paraguayo, ya que el presidente de la Unión Industrial Paraguaya, dijo que la suspensión de su país del Mercosur los puede beneficiar grandemente y confía en lograr mayores opciones y desarrollar potencial para exportar a otros países.
La Unasur también se unió a la decisión de suspender a Paraguay del bloque regional, cuestión que pasó más desapercibida y seguramente no quieran volver a incorporarse luego de concluida la suspensión.
Entonces, el futuro de Paraguay fuera del Mercosur seguramente le depare nuevos horizontes. Básicamente podrá negociar acuerdos bilaterales con diferentes países o bloques.
Por el lado del futuro del Mercosur a partir de esta nueva etapa, parece estar más ligado a lo político que a lo comercial. Al suspender a uno de sus miembros por no cumplir con la carta constitutiva del bloque y el Acuerdo de Ushuaia y a la vez incorporar forzosamente a un gobierno que inciertamente llegue a cumplir con lo establecido en los mencionados documentos, lleve a replantearse la utilidad comercial de la unión y hasta se podría pensar en un final indefectible.
Además no hay que olvidarse que el bloque regional se encuentra embebido en un importante proteccionismo propiciado por el gobierno argentino. A esto se le suma los conflictos entre Brasil y Argentina y como colofón la incorporación venezolana.
Quisiéramos finalizar este espacio de reflexión con algunos interrogantes que se nos presentan y nos cuestan encontrarle respuestas ciertas, como ¿qué pasará con Venezuela si Paraguay regresa al Mercosur? En tal circunstancia, ¿Paraguay volverá a tener el derecho de oponerse al ingreso de Caracas? Y si eso ocurre, ¿efectivamente este último podrá abandonar el bloque?
A mediados del año próximo se empezarán a develar estos misterios, lo que hoy se vislumbra es la debilidad institucional que está mostrando el Mercosur y su mayor politización.