El Transporte Marítimo a través del cual se moviliza la mayor cantidad de mercaderías en el mundo, es válido y recomendable. Este constituye un negocio complejo, en el que intervienen no solamente las partes, sino también organismos oficiales nacionales y extranjeros de contralor, bancos, compañías de seguros, etc.
La peligrosa inseguridad física de la aventura por agua no ha logrado ser desterrada, pese a los adelantos en la construcción de buques, en la mayor idoneidad y aptitud de los tripulantes y de los buques y en el creciente número de ordenamientos jurídicos internacionales de protección y salvamento de las vidas humanas en el mar y de la carga transportada por mar. Las noticias diarias, dan cuenta de la realidad y lamentablemente el horizonte de la seguridad en el transporte marítimo, aún está lejano.
En todos los casos de siniestros marítimos, las pérdidas fueron enormes y el buque pasa por momentos de graves peligros.
La inseguridad jurídica en el mar deriva en situaciones económicas a menudo catastróficas para quienes sufren en los bienes los peligros de la navegación (buques y cargas) o sean responsables por las pérdidas y perjuicios que sufran quienes participan de esa aventura. La aplicación lisa y llana de los principios del ius communis a quien participe en la navegación con su buque, lo llevaría a una situación patrimonial catastrófica.
Se observa que el Derecho de la Navegación y otros institutos más, conllevan soluciones propias y diferentes de las ofrecidas por el Derecho Común, que responden a una finalidad implícita que va más allá del simple acto que regulan: Brindar a los participantes de las operaciones de comercio exterior, la posibilidad de conservar y no perder los medios económicos puestos en la navegación, ante la eventualidad catastrófica de un siniestro.
Quienes intervienen en la navegación por agua, como exportadores e importadores de mercaderías, también terminan por resultar obligados con sus mismos bienes a participar de una responsabilidad ajena, por actos que no le son propios, sin una justificación aparente, y por los que resultarían exentos de responsabilidad si se aplicaran los principios del derecho común.
En todos los casos se busca posibilitar la efectiva navegación y transporte de la mercadería.
El universo de mercaderías y la creciente globalización de las corrientes de intercambio y la demanda mundial de los diferentes mercados seguirá indefectiblemente creciendo. Por lo que, el conocimiento, prevención y tratamiento de los siniestros de mercaderías a bordo de las naves, no es un tema menor para todos los que operan en el mundo del comercio internacional.
En el presente trabajo se procedió a describir genéricamente las principales instituciones que se relacionan directamente con la navegación marítima y el transporte de mercancías.
Realicé una clasificación y descripción de los siniestros más comunes perpetrados a bordo de los buques, siniestros por fuera del buque, siniestros al contenedor y siniestros del mar.
Fue posible detallar en alguno de estos siniestros, el tratamiento legal y preventivo, mientras que en otros sólo hice una descripción técnica de las causas que lo provocan. La intervención de los seguros.
Posteriormente, se describe un tratamiento preventivo, extrajudicial y judicial de los siniestros marítimos, procurando brindar al lector un escenario de las consecuencias y mecanismos que se ponen en marcha a raíz de una expedición por agua en la cual la mercadería sufre un siniestro.
El objetivo de este trabajo es brindar una herramienta para el operador: importador, exportador, armador, transportador, asegurador, cargador, a fin de contribuir al crecimiento y mejora continua de esta actividad que en definitiva contribuye al crecimiento personal, nacional y al desarrollo mundial.
Autor: Carina Inés Amaya