Según la lupa con que se miren los resultados, el 2011 puede evaluarse como un año de avances y retrocesos en términos del comercio exterior ecuatoriano.
Están por un lado aquellos analistas que creen que se han producido avances mínimos en esa materia destacando la inestabilidad en la política comercial y el reducido número de acuerdos.
En mayo de 2011 la meta del Gobierno era concretar 10 tratados pero solo se firmó un Acuerdo Comercial para el Desarrollo (ACD) con Guatemala mientras con Venezuela falta concretarse y con Irán tan sólo se hizo un acuerdo marco.
Una de las principales críticas se dirigen a que por un lado se generan expectativas de negociación pero no se concreta nada mientras que por el otro lado se habla de integración, pero no se revisan las consecuencias que podría acarrear unirse a ciertos mercados.
Por su parte, el Viceministro de Comercio Exterior, Francisco Rivadeneira Sarzosa, reconoció que hubo demoras, pero que para 2012 se tiene previsto arrancar diálogos con distintos países. Realizando una especie de balance de su gestión y explicando las proyecciones para este año, destacó el cierre de la negociación con Guatemala (de la cual falta la ratificación del Acuerdo por parte de los dos Parlamentos), la entrada en vigencia de la desgravación unilateral que concedió Brasil (para más de 3.277 subpartidas) y el Acuerdo de Complementación Económica (ACE) 46 con Cuba. Asimismo, destacó el avance con Chile del ACE 32 al ACE 65 que finalmente entró en funcionamiento.
Hacia 2012 espera iniciar las negociaciones con miras a alcanzar ACD con Canadá, México, El Salvador, República Dominicana, Nicaragua, los países del CARICOM, Brasil, China y Corea del Sur. Existen también diálogos con la India, ya que este país manifestó su interés de negociar un Acuerdo Comercial con la CAN y que el Ecuador interponga sus buenos oficios para poder realizarlo.
Mientras tanto con Turquía y Venezuela ya se está negociando, pero se han presentado puntos difíciles en el proceso, los cuales espera superar a lo largo de 2012.
Por su parte, el Presidente Rafael Correa, como destacáramos tiempo atrás, definió a la política exterior ecuatoriana como soberana, digna y en función de los intereses del país, destacando el posible ingreso de Ecuador al Mercosur y rechazando la posibilidad de firmar un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea ante las críticas por no impulsar tratados de libre comercio.
Correa afirmó que no aceptará la “presión mediática de grupos de poder” y enfatizó que se olviden de la posibilidad de un TLC, destacó que “es una falacia que el libre comercio beneficia siempre a todos. El libre comercio puede quebrar a un país de baja competitividad como Ecuador, más aun sin moneda nacional. Si usted no tiene moneda nacional la única forma de equilibrar el sector externo es con política comercial, y eso es precisamente lo que elimina los tratados de libre comercio. Es un suicido anticipado”
Los problemas permanentes que atañen al sector externo hacen referencia al déficit de la balanza comercial no petrolera, que según proyección del BCE, llegaría a 6,5% (Cepal 8%), siendo que los desequilibrios estuvieron relacionados con una inflación alta y déficit en la balanza comercial.
El BCE proyecta para 2012 un crecimiento económica del 5,3% (según Cepal 5%), menor que en 2011, pero alto dada las condiciones de la crisis financiera internacional. El mayor dinamismo provendrá, por el lado de la economía no petrolera, de la demanda interna privada, principalmente de sectores de la construcción y otros sectores industriales (ej. manufactura); por otro lado, se complementará con el alto nivel de la inversión pública (U$S 4.798 millones, aunque menor a la de 2011) en infraestructura física.
En 2012 comienzan las exploraciones en minería en gran escala, lo que aportará a la inversión privada. Pero, sin duda, el mayor nivel de consumo privado alentará la demanda interna, incentivado por el crédito privado y público.
El precio del petróleo seguiría alto según las estimaciones oficiales lo que le da cierta garantía de ingresos petroleros elevados que financiarían la inversión pública. La crisis europea y la lenta recuperación de Estados Unidos afectarían las exportaciones tradicionales, sobre todo por la situación de los países europeos que se cuentan entre los principales compradores de algunos productos primarios, lo que aumentaría el déficit comercial.