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Acuerdo de cooperación Económica Trans-Pacífica (TPP): realidad estrategica sin China

Dario Cervantes Padilla | 08 Octubre del 2015

Mientras los indicadores financieros globales se consolidan en niveles críticos, como lo confirma el FMI, pasando de un 5.4% de crecimiento económico en 2010, a tan solo un 3.1% en el 2015; el decrecimiento de la economía china y los precios de las comodidades, y aumento de la volatilidad de mercados, nace en este escenario uno de los acuerdos más importantes jamás realizados a nivel global.

 

Efectivamente, el Trans-Pacific Partnership (TPP), se hace realidad después de 7 años de negociaciones, se trata del tratado o partenariado de libre comercio multilateral más importante del planeta en los últimos 20 años, poniendo en práctica la filosofía del libre mercado entre los doce países más importantes de la costa trans-pacífica; aunque el acuerdo deja las puertas abiertas para que se le unan otros países que comparten la estratégica área.

 

Sin perjudico de las formalidades procesales en cada país miembro, el acuerdo de cooperación ha sido ya oficializado por los representantes económicamente más grandes de esa geografía Estados Unidos y Japón. Los países participantes y fundadores del exitoso acuerdo son: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Perú, Singapur, Estados Unidos y Vietnam. Es importante destacar que China no se encuentra formando parte del acuerdo.

 

Solo para Estados Unidos, el TPP significa la eliminación de más de 18.000 impuestos para sus productos. En conjunto, este acuerdo reúne el 40% de la economía mundial, y constituye el compromiso laboral y medioambiental más vinculante y coercitivo que cualquier otro tratado de comercio en la historia, focalizándose con prioridad en el empowerment de trabajadores y clase media del país, afirmaba el Presidente Obama en el Twitter @WhiteHouse.

 

Los logros principales conciernen temas alrededor de la propiedad intelectual de los medicamentos biológicos, las importaciones de productos lácteos provenientes de Australia y Nueva Zelandia hacia Canadá, y los correspondientes accesorios, componentes y repuestos automotrices de Japón que circulan hacia América del norte.  

 

Particularmente para el contexto norteamericano, el TPP significa que empresas constructoras de autos, productos de la industria farmacéutica, así como productos de la industria energética, se verán  favorecidos. Por eso los grupos de negocios como la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Tabla Redonda de Negocios y la Asociación Nacional de Manufactureros, hicieron lobby por este tratado apoyando la política del Presidente Obama.

 

La parte coercitiva del acuerdo que pone en práctica su implementación, no permitirá por ejemplo, que países como Malasia o México fabriquen genéricos de productos farmacéuticos esquivando así las normas de propiedad intelectual de ese tipo de productos. Igualmente Vietnam no podrá seguir practicando su política de libre abuso del trabajo infantil.

 

Una pregunta queda latente en este contexto internacional: por qué China no se encuentra formando parte de este acuerdo y tampoco intentó invitarse ella misma? La respuesta posible está en el hecho de que China está agenciando y dirigiendo un posible acuerdo de cooperación con los países del sudeste asiático, el cual no implica normas concerniendo medioambiente, tampoco obligaciones laborales ni el libre uso de internet, como lo exige el TPP.

 

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