Saturday, 26 de July de 2014| Última actualización 19:27 GMT

Brasil desplaza a la Argentina en la exportación de maíz

Como sucedió hace tiempo con la carne vacuna, en esta oportunidad, Brasil despojó a la Argentina de su lugar en la exportación mundial del maíz y se convirtió en

editor | 10 Enero del 2013

Brasil exportó cerca de 20 millones de toneladas de maíz en 2012, una cifra histórica, y desplazó a Argentina del segundo lugar que, de acuerdo a informes parciales, habría exportado poco más de 16 millones de toneladas.

Si bien era una noticia que se venía anticipando en las proyecciones, ya que Brasil casi duplicó sus envíos en 2012, en comparación con 2011; Argentina, además de afrontar una fuerte sequía que impactó en la cosecha, sostiene una serie de restricciones a la exportación de sus principales granos: soja y maíz.

En el caso del maíz la exportación ha perdido previsibilidad, ya que desde hace varios años está sometida a la fijación de cupos cambiantes que establece el Gobierno Nacional, lo que dificulta a los productores argentinos predecir cuál será el precio de su producción una vez cosechada.

El argumento del Gobierno argentino para fijar esos cupos y retenciones se basa en la voluntad de avanzar hacia una mayor industrialización de los granos, transformándolos en biocombustibles, y satisfacer demandas del consumo interno. Cierto es que la pérdida de divisas por las restricciones a las exportaciones está reduciendo los recursos de Argentina.

Al panorama argentino, se suma la poco alentadora proyección de la exportación de carne vacuna, unas 180.000 toneladas, para 2013. Mientras que Uruguay, por ejemplo, que tiene una superficie quince veces menor que la de Argentina, se prevé que exportará 375.000 toneladas.

Por su parte, Brasil cuenta con menos ventajas productivas para el maíz que Argentina. Si bien tiene grandes extensiones de tierra disponible, su clima en general, más cálido y húmedo, hace que el cultivo sea más costoso por la necesidad de aplicar mayor cantidad de herbicidas y plaguicidas.

También es factible señalar la progresiva devaluación del real en un contexto de inflación, que resultó un fuerte incentivo para el agro brasileño como otra ventaja respecto de Argentina, donde el complejo agroexportador recibe su pago en dólares a una cotización oficial cada vez más alejada de los precios internos, que suben junto a una inflación que supera la tasa de devaluación.

La mayor economía sudamericana, incluso, podría aventajar a Estados Unidos en la producción mundial de soja y va camino a asumir un aumento en la producción mundial de alimentos debido al uso de mejor tecnología y distribución de tierra.

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