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Ecuador: El alza de los aranceles por el Consejo de Comercio Exterior

Luis Luna Osorio | 12 Febrero del 2015

El Arancel Nacional de Importaciones es un documento en el que, debidamente clasificados por medio de una nomenclatura (en el caso del Ecuador la Nomenclatura Arancelaria para la Comunidad Andina - NANDINA), constan todos los productos posibles de importación del país (XXI secciones, 98 capítulos y aproximadamente 7.000 ítem), junto con los impuestos ad - valorem que debe pagar su importación, más otros impuestos que pueden ser específicos (sobre la unidad, el peso o el volumen). La tendencia mundial es que todos los impuestos a la importación sean ad – valorem. Los productos que constan en el Arancel se los puede clasificar en bienes de consumo duradero y no duradero; combustibles y lubricantes; materias primas agrícolas, industriales y materiales para la construcción; bienes de capital agrícolas, industriales y equipos de transporte.

 

Lo ideal es que sean las exportaciones del país las que financien las importaciones; porque, de esa manera, no se debe sacrificar divisas de la reserva nacional. Cuando eso no es posible, hay que recurrir a una serie de medidas, unas leves y otras complejas, que permitan reducir las importaciones (es lo más fácil y de efecto inmediato) o aumentar las exportaciones (lo que tarda en producirse), para lograr el equilibrio en la balanza comercial o para reducir el déficit.

 

La medida extrema es prohibir las importaciones. Otras medidas de menor nivel, son el aumento de los impuestos, con lo cual se encarece los productos a importar y se desestimula su compra; poner licencia previa, lo que significa que si el gobierno no autoriza no se puede importar el producto, al menos por un tiempo; establecer cupos, con lo cual solo se deja entrar una cantidad de producto en cada periodo definido; fijación de precios para la venta, acordes con el interés del gobierno de reducir las compras; exigencias de calidad, controles permanentes, trámites y procedimientos complicados y cambiantes, etc., muchos de los cuales se convierten en obstáculos innecesarios al comercio (OTC), porque hay algunos que sí son necesarios, como las normas sanitarias para alimentos y medicinas.

 

Como el comercio internacional es muy importante para todos los países del mundo, en especial para los que han logrado exportar más que importar, diversificar sus exportaciones y vender productos con alto valor agregado, desde 1947 rigen en el mundo normas que regulan ese comercio; pero, desde 1995, con la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), esas normas adquirieron carácter compulsivo, de forma tal que los países miembros de la OMC no pueden tomar decisiones de regulación de las importaciones, si ellas llevan a incumplir alguna norma internacional. También en la CAN hay ese tipo de normas, que obligan a los países a cuidarse de no infringirlas.

 

Esto es muy importante conocer, para el análisis que se hace enseguida:

 

Las importaciones totales del Ecuador del año 2013 sumaron 25.827 millones de dólares, cifra un poco mayor que la de las exportaciones; y, en el año 2014, hasta noviembre, sumaron 24.162 millones de dólares, en tanto que las exportaciones llegaron a 24.062 millones, cifra casi igual a la anterior. Por tanto, el problema no es la tendencia, sino el hecho de que abruptamente cayeron las exportaciones en diciembre y seguirán bajas; y, entonces, se va a producir un grave problema de desequilibrio de la balanza comercial y con ello problemas financieros más complejos que se debe remediar lo más pronto.

 

Aparentemente por esa razón, el 14 de enero de 2015, en el Suplemento del Registro Oficial No. 416, se publica la Resolución 051-2014 del Comité de Comercio Exterior (COMEX), aprobada el 29 de diciembre de 2014, mediante la cual se reforma el Arancel Nacional de Importaciones, de conformidad con el Anexo 1 de esa Resolución, que comprende 588 partidas a las cuales se les fijan en la mayoría de los casos tarifas del 5% y en menos casos del 10%.

 

Para tomar esa decisión, el COMEX alude a varios artículos de la Constitución: 261, numeral 5, que establece como competencias exclusivas del Estado central a las políticas: económica, tributaria, aduanera, arancelaria, de comercio exterior; 304, que define los objetivos de la política comercial; y, 305,  que establece que la creación de aranceles y la fijación de sus niveles, son de competencia exclusiva del Estado Central; al Plan del Buen Vivir, en su objetivo 10, “Impulsar la transformación de la Matriz Productiva”; y, al Código de la Producción, Comercio e Inversiones, que creó el COMEX como el órgano encargado de aprobar las políticas públicas nacionales en materia de política comercial. Además, indica que “ ... las subpartidas analizadas provocan una salida de divisas del país, mismas que podrían convertirse en inversión para la economía ecuatoriana.”

 

Esta medida se complementa con otras tomadas recientemente, una de las cuales es la fijación de salvaguardias a las importaciones procedentes de Colombia y el Perú, del 21% en el primer caso y del 7% en el segundo, para contrarrestar, según el gobierno, las devaluaciones efectuadas por esos países en los últimos meses.

 

Los antecedentes más importantes son: la violenta baja del precio del petróleo en el mercado internacional (de más de 90 dólares a menos de 45 por barril); y, la apreciación del dólar en el mercado internacional de divisas.

 

En el caso del Ecuador, lo primero se produjo poco después de que la Asamblea Nacional aprobara el Presupuesto General del Estado (PGE) con un precio de 79,70 dólares por barril de petróleo, en noviembre de 2014; y, lo segundo se dio en los últimos meses de 2014, abaratando las importaciones y encareciendo las exportaciones. Esos hechos lo llevan al gobierno a situaciones muy incómodas que, por primera vez desde el año 2007, lo obligan a tomar medidas de ajuste.

 

La una tiene que ver con la reducción de las cifras del PGE, que las autoridades fiscales tuvieron que bajar, en un primer momento, en 1.400 millones de dólares; y, con un viaje del presidente Correa a China, para buscar recursos financieros que le permitan mantener los cronogramas de ejecución de sus megaproyectos. El viaje presidencial, según el Diario El Universo del 7 de enero de 2015, permitió conseguir  una línea de crédito de 5.296 millones de dólares que ofreció China, para proyectos de movilidad, educación, sanidad y seguridad. Los créditos serán –en promedio– a 30 años plazo y 2% de interés, según el ministro de Finanzas, Fausto Herrera, quien dijo que al financiamiento se suman otros 250 millones de un préstamo comercial otorgado por la entidad china.

 

Herrera explicó que, parte de la financiación acordada con el Eximbank, correspondería a los 10.000 millones de dólares que China ofreció invertir en proyectos en América Latina  y que hay “potencialidad” de que una parte de esta financiación se destine al metro de Quito. También hay proyectos de infraestructura de riego para Santa Elena, infraestructuras para las cuatro universidades estatales.

 

La otra situación es la perspectiva preocupante de que el abaratamiento de las importaciones, por las devaluaciones de los países vecinos y el encarecimiento de las exportaciones nacionales, lleve a una reducción importante de las reservas estatales en divisas, lo que pondría en riesgo la dolarización.

 

Frente a ello, el gobierno no ha tenido otro recurso que tratar de frenar las importaciones, puesto que otras posibilidades no existen, como la de utilizar un fondo previsional (que Correa no ha querido tener desde el año 2007, por considerarlo innecesario), la de incrementar el volumen de las exportaciones petroleras (no se puede, porque la OPEP fijó límite de exportación para sus miembros), la de esperar un aumento del precio del petróleo (no hay, porque los cálculos de los expertos dicen que los precios actuales se mantendrán o caerán), la de elevar las exportaciones de productos no petrolero (no es fácil y requiere tiempo, además de que la apreciación del dólar lo complica); y, hasta pueden haber otros problemas, como que las salvaguardias deban ser levantadas por disposición de la Secretaría de la Comunidad Andina o por acuerdo con los gobiernos de Colombia y Perú.

 

Sin embargo, frenar las importaciones no es muy fácil y tampoco es conveniente:

 

Los compromisos con la Organización Mundial del Comercio (OMC) impiden que el país eleve sus aranceles más allá de un techo acordado cuando el Ecuador ingresó a la OMC; y, ese techo, lamentablemente no es muy alto, pues equivale al  50% de la tarifa declarada en 1995 (20%). Por tanto, puede efectuar un alza, pero esa no llegará a más de 10% sobre el arancel declarado previamente.

 

Los compromisos adquiridos en la Comunidad Andina, el Acuerdo Andino con el MERCOSUR, los acuerdos con Chile y Venezuela, determinan que los productos de esos orígenes estén facultados para ingresar al país libres de aranceles y restricciones, en unos casos para la generalidad de los ítem, y en otros casos para casi todo el Arancel Nacional. Es posible, en las actuales circunstancias de la negociación con la Unión Europea, que los productos que proceden de ella ya estén aceptados para ingresar libremente, por acuerdos no escritos o no conocidos, pero necesariamente observados, y por tanto no les afecte la disposición tomada.

 

De otro lado, el país carece de una gran cantidad de productos (materias primas, productos intermedios y bienes finales) que necesita importar para continuar sus actividades productivas o para satisfacer a sus consumidores.

 

Hay una situación adicional. Las fronteras del país son porosas y el mar es un medio de acceso fácil, de manera que por ellas y por el mar pueden filtrarse infinidad de productos de los vecinos y de terceros países vía contrabando. Cuando el nivel tributario a las importaciones es muy alto o se exigen demasiados requisitos, lo más fácil para los contrabandistas es aplicar sus métodos, unos tradicionales y otros, fruto del ingenio, que las medidas oficiales y los controles quedan neutralizados.

 

En el caso de la industria nacional, un promedio del 50% de sus materias primas procede del exterior y en algunos casos la situación es mucho más compleja; por ejemplo, en el caso del ensamble automotriz y de aparatos eléctricos y electrónicos, entre el 80% y el 90% de las materias primas requeridas provienen del exterior.

 

En consecuencia, optar por la reducción de las importaciones puede sonar bien para quienes no conocen los diferentes problemas que ello genera; pero, cuando se analiza la situación, los efectos negativos pueden ser mucho mayores que los positivos de ahorrar, no los montos de divisas previstos, sino cantidades mucho menores.

 

La información disponible permite aseverar que son varios productos electrónicos y maquinarias de diverso tipo los afectados por el incremento de aranceles. Según la Asociación de Industriales Textiles del Ecuador (AITE), son 28 las partidas que se ven afectadas en el sector de su interés y se habla de máquinas de coser, aparatos para cortar o estirar, productos textiles artificiales, telares, maquinaria para preparación de hilos, tecnología para lavado y planchado industrial, máquinas de coser no automáticas. Según otros representantes privados, se afectaría a productos electrónicos como computadoras personales, unidades de memoria, copiadoras, otras.

 

En este último caso, hay un compromiso en la OMC de no gravar la importación de los productos electrónicos que facilitan la comunicación. En el caso de los otros productos, la situación es que cuando se afecta a las maquinarias se está atentando contra la producción nacional, pues esas máquinas no se producen en el país y es difícil producirlas en el corto plazo, aparte de que no se llega sino a la etapa de ensamblaje, porque el país carece de elementos importantes para producir los bienes, como una industria siderúrgica moderna y capaz de producir ciertas partes y piezas de calidad exigente.

 

Sobre la base de estas consideraciones, no es fácil encontrar una respuesta al problema en ciernes, ni en el caso del déficit fiscal que ya era alto y que ahora se vuelve más complejo de manejar y más costoso de solucionar; ni en la posibilidad de tener un fuerte desbalance de dólares; porque eso dificulta la situación de la economía del país en este año y el próximo, cuya complejidad ya fue anunciada por el Presidente Correa y que se corrobora con lo dicho y lo que se lee a diario en los medios de comunicación o se escucha de los analistas.

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