18 de Octubre de 2018| Última actualización 21:06 GMT

El barro de una diminuta isla japonesa puede cambiar la economía global

Marco Trade News | 22 Abril del 2018
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Una pequeña isla del Pacífico, de apenas 1,2 kms2, tiene 16 millones de toneladas de barro rico en minerales raros y codiciados, que se usan para hacer desde celulares a sistemas de misiles. Su hallazgo puede cambiar la economía global.

 

A casi 2.000 kms de Tokyo, Minami Torishima o la “isla de los pájaros del Sur”, también conocida como Marcus, es una isla aislada en el medio del Pacífico de apenas 1,2 kms2, al punto que la isla más cercana es Farallón de Pájaros en las Islas Marianas, a 1.021 kms. Tras un reciente hallazgo, está llamada a protagonizar una sorprendente revolución en el suministro de “tierras raras”, materiales estratégicos de enorme importancia actual en la economía global.

 

Una reciente investigación sobre su territorio y el área circundante, ha descubierto que el barro de sus costas acumula 16 millones de toneladas (estimadas) de valiosos minerales de ‘tierras raras’, en dépositos de tal magnitud que sus descubridores los califican de “casi infinitos”.

 

Los minerales de tierras raras contienen minerales que se utilizan en dispositivos de alta tecnología como teléfonos inteligentes, sistemas de misiles, dispositivos de radar y vehículos híbridos. Por ejemplo, el itrio, uno de los metales incluidos en el hallazgo de “la isla de los pájaros del Sur”, se puede usar para fabricar lentes de cámara, superconductores y pantallas de teléfonos celulares.

 

El descubrimiento se ha confirmado en un estudio publicado esta semana, en los Scientific Reports de la revista Nature, por un grupo de científicos japoneses que han analizado yacimientos descubiertos en 2013, cerca de la isla nipona de Minamitorishima. El sensacional descubrimiento no solo podría cambiar la economía de Japón sino ser “punto de inflexión” en la economía global. Los investigadores que hicieron el hallazgo hablan de un “potencial tremendo” del área de la isla.

 

Estos depósitos, repartidos por un área de 2.500 kms2, están situados en aguas internacionales, al este de la isla de Tahití, en la Polinesia Francesa. Los investigadores han analizado muestras de lodos recogidas entre 3.500 y 6.000 metros de profundidad en 78 lugares diferentes de ese área y, en función de la concentración de tierras raras que han hallado, han extrapolado la cantidad de minerales que podría extraerse.

 

El jefe del equipo de científicos, Yasuhiro Kato, profesor de geología de la Universidad de Tokyo considera que “los depósitos tienen una elevada concentración de tierras raras. Un sólo km2 de depósitos podría cubrir la quinta parte del consumo mundial de un año entero”.

 

Los 16 millones de toneladas estimadas de materiales podrían contener itrio para 780 años, europio para 620 años, terbio para 420 y disprosio para 730 años. Según el documento de los científicos japoneses, titulado precisamente “The tremendous potential of deep-sea mud as a source of rare-earth elements”, el yacimiento de estos materiales puede otorgar una base “casi infinita para el mundo".

 

Con el nombre común de ‘tierras raras’ se designa a un grupo de 17 elementos químicos: escandio, itrio y otros 15 elementos del grupo de los lantánidos (lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio).

 

Pese a que algunos elementos como el cerio, el itrio y el neodimio son más abundantes en la corteza terrestre, se las califica de “raras”, ya que, en efecto, es muy raro encontrarlos en una forma pura o en yacimientos lo bastante grandes y con la concentración suficiente como para explotarlos.

 

Si bien el consumo actual se concentra ma­yoritariamente en la industria automotriz, para la fabricación de di­versos magnetos, son clave para los equipos electrónicos.  Con el desarrollo de la nanotecnología prácticamente todos los dispositivos de última generación contienen en sus piezas, alguno de estos minerales. Una de sus propiedades más atrayentes es que los imanes que se producen con ellas son más potentes que los normales y pesan menos, lo cual posibilita que los aparatos electrónicos sean cada vez más pequeños y ligeros.

 

Motores de discos duros de computadoras, altavoces de teléfonos móviles y laptops, guitarras eléctricas, escáneres de resonancia magnética, hornos de microondas, turbinas eólicas, máquinas para identificar billetes falsos, fibras ópticas, aleaciones metálicas para medicina, productos asociados a la iluminación, en particular en aquellos que se basan en la tecnología LED, etc.

 

Pero son las áreas de eficiencia energética y de defensa militar, las que les han otorgado a las tierras raras su carácter estratégico: desde los misiles Tomahawk, pasando por los aviones no tripulados (drones) Predator a las gafas de visión nocturna, dependen de las tierras raras.

 

Dada la oferta y demanda actual de estas tierras raras, China que controla actualmente el 95% de la producción mundial, mantiene desde hace algunos años estrictas medidas sobre estos minerales. El actual descubrimiento puede trastrocar el mercado de tierras raras, poniendo a Japón en la mesa que establezca los precios y la disponibilidad de suministro.

 

Una isla en venta

 

Perdida en medio del océano Pacífico, diminuta, de forma triangular y apenas emergiendo del mar, fue creada por un coral que eventualmente se convirtió en una masa de tierra. Nadie de prestó demasiada importancia. La avistaron en el siglo XVII y XIX sin ocuparla. Recién en 1898, Japón la hizo parte remota de su territorio. En la II Guerra Mundial, EEUU intentó ocuparla pero 4.000 soldados japoneses estacionados allí los repelieron. Tras el conflicto, EEUU tomó la isla bajo su control, pero el dato curioso es que esta verdadera “ganga de tierras raras” fue vendida a Japón por un precio simbólico en1968.

 

Rodeada por un borde de arrecife coralino está apenas por encima del nivel del mar e incluso el centro de su territorio está casi un metro por debajo, lo que la hace muy vulnerable –como tantas otras islas del Pacífico– al aumento del nivel del mar previsto como efecto del cambio climático.

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Scientific Reports, Rev.Nature (Creative Commons Attribution 4.0, abril 2018) – RTVE.es

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