25 de Junio de 2018| Última actualización 21:21 GMT

El Brexit: veinte meses sin rumbo

Marco Trade News - Fuente: www.manufacturingconference.co.uk – DW – The Guardian | 21 Febrero del 2018
493px-theresa_may

Autor imagen: Controller of Her Majesty’s Stationery Office

 

Veinte meses después del Brexit, el Gobierno británico busca definir su postura respecto a la salida de la UE e intenta una campaña para clarificar sus planes sobre la futura salida del Reino Unido.

 

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, y algunos de sus principales ministros, han concluido la primera de tres semanas dedicadas a una campaña y cómo esperan establecer su relación con Bruselas a partir de la ruptura del bloque comunitario el 29 de marzo de 2019.

 

La propia May y sus principales espadas: el ministro de Exteriores, Boris Johnson; el ministro para el "Brexit", David Davis; el titular de Comercio Internacional, Liam Fox, han brindado una serie de discursos esta semana, para presentar sus ideas sobre la salida de la UE, pero éstas han estado ausentes. Solo estuvo presente el tembladeral en el que viven sus actores principales.

 

La semana esta campaña británica, el negociador jefe de la UE para el "Brexit", Michel Barnier, había pedido a Londres mayor claridad sobre sus planes, en tanto persisten diferencias “sustanciales” entre Londres y Bruselas sobre el futuro acuerdo de transición que el Reino Unido quiere establecer tras su salida oficial del bloque comunitario.

 

Una frase de Barnier fue suficiente para desatar el pánico de los defensores del Brexit: “Ha llegado el momento de tomar decisiones… si el Reino Unido decide abandonar el mercado único y la unión aduanera comunitaria al salir de la UE, las restricciones al intercambio de bienes y servicios serán “inevitables”.

 

En su discurso de ayer, en la Conferencia Nacional de la Industria-EEF en Londres, sobre su visión del futuro comercial de Gran Bretaña, Liam Fox creyó sorprender a los líderes de la UE advirtiéndoles que “la imposición de barreras arancelarias al Reino Unido después del Brexit hará que sus propias economías sean menos competitivas”. El secretario de comercio británico subrayó que su Gobierno estaba comprometido a proteger los intereses de los exportadores británicos en las negociaciones y que cualquier intento del resto de la UE-27 de crear nuevas barreras al comercio terminaría perjudicándolos: “Este gobierno se opone a erigir barreras al comercio donde todavía no existe ninguna, o interrumpir las relaciones comerciales que existen entre este país y nuestros socios continentales”.

 

Cualquier estudiante poco avispado le preguntaría quien “interrumpió” las relaciones comerciales y cómo pretende mantener las ventajas de la Comunidad yéndose de ella. Fox solo concluyó que “Si Europa levanta barreras al comercio y la inversión que no existen hoy, será menos competitiva en un contexto global y menos atractiva para los inversores internacionales… Queremos proteger los intereses de los fabricantes británicos. Queremos mantener su acceso a los mercados en toda Europa y más allá” (sic).

 

Y en una sorprendente actuación reveló planes “para comerciar con África y las economías en crecimiento una vez que dejemos el bloque. Sabemos que el Reino Unido se encuentra en una posición única para asociarse con países en crecimiento y los fabricantes están listos para crecer…Estamos sentando las bases para nuevas oportunidades comerciales para el comercio en África y otras economías en crecimiento”.

 

El secretario del Brexit, David Davis, en cambio pretendió tranquilizar a los líderes europeos, asegurando que el Reino Unido se comprometerá con los más altos estándares regulatorios después del Brexit, es decir  que se establecerán barreras mínimas para el comercio con la UE. Pero en realidad, intranquilizó a todos al señalar que “el acuerdo que logremos no será sobre cómo construir la convergencia sino sobre qué hacer cuando uno de nosotros quiere hacer cambios a las reglas…Ninguna de las partes debe poner barreras innecesarias durante este proceso. Una parte crucial de cualquier acuerdo de ese tipo es la capacidad de ambas partes para confiar en las regulaciones de los demás y en las instituciones que las hacen cumplir…  La certeza de que el plan de Gran Bretaña, su modelo de vida fuera de Europa, es una carrera hacia la cima en estándares globales y no una regresión de los altos estándares que tenemos ahora, puede proporcionar la base de la confianza”(para el acuerdo).

 

La exposición de Davis, de una nebulosa digna de Londres, choca de frente con los planteos de los propios agricultores británicos. El presidente del sindicato de agricultores, Meurig Raymond, hizo una precisa advertencia a la “política de comida barata” de Liam Fox en la conferencia de la NFU: “Aquellos que abogan por buscar alimentos a bajo costo en todo el mundo deberían tener en cuenta el precio que se paga por la trazabilidad, las normas y la deslocalización del impacto ambiental, el precio pagado en los estándares actuales… El comercio con la UE después de Brexit debe ser ‘sin fricciones’ si los sectores de alimentos y agricultura del Reino Unido van a sobrevivir la transición”. Brexit no debe llevar a una caída en los estándares agrícolas, precisó el presidente de la Unión Nacional de Agricultores.

 

Liam Fox, ha abogado por permitir la importación de productos agrícolas estadounidenses de bajo nivel, como pollo clorado y carne de vaca alimentada con hormonas.

 

Para Dan Crossley, director ejecutivo del Food Ethics Council y autor de un duro informe, señaló en el Foro Global de Alimentos Sostenibles en Milán este martes que el Reino Unido enfrentaba una dura elección entre promover un sistema de alta calidad, ético y sostenible y una “carrera hacia abajo” impulsada por el deseo de asegurar acuerdos comerciales posteriores al Brexit a cualquier costo”: “El Brexit representa un gran riesgo para los estándares alimentarios en el Reino Unido y tendrá ‘implicaciones sísmicas’ para sus sistemas de alimentación y agricultura”.

 

La alimentación y la agricultura proporcionan aproximadamente 475.000 empleos en el Reino Unido, y poco más del 60% de la comida del país se cultiva en el país. Un comité parlamentario publicó el fin de semana un informe que encontró que los agricultores estaban en riesgo por una afluencia de alimentos baratos desde el exterior, cultivados o criados sin tener en cuenta los altos estándares ambientales que son obligatorios en el Reino Unido, gracias a las normas de la UE.

 

Esa dura realidad fue ignorada por la presentación del secretario de Medio Ambiente de Brexit, Michael Gove , quien para sorpresa de todos, presentó una visión romántica del campo británico “impresionantemente hermoso”, asegurando que tenía poco que decir sobre los acuerdos comerciales y que su discurso no contenía promesas de apoyo financiero para los agricultores post-Brexit para compensar la pérdida de los subsidios bajo la política agrícola común de la UE. Sí declaró que “tenemos que asegurar que los métodos futuros de apoyo agrícola reconozcan cuán crítico es valorar el cultura en la agricultura”.

 

Las posturas contrapuestas de Gove y Raymond ilustran la profunda división entre el gobierno y muchos agricultores, que votaron firmemente a favor del Brexit. Ahora están preocupados por el acceso a su mayor mercado, la UE y a la mano de obra barata, que provenía de Europa del Este.  Pero no son solo ellos. Una parte del electorado comienza a organizarse para intentar parar el Brexit. Sin un líder visible, con un triunvirato sin experiencia política, el nuevo partido Renew apela al tradicional pragmatismo británico y pide superar la fractura de la sociedad británica en los dos últimos años. El nuevo partido reconoce haber tenido contactos con En Marche!, la formación política de Emmanuel Macron que lo llevó a la victoria en apenas un año.

 

El Brexit mientras tanto, aparece sin rumbo bajo la conducción de una Teresa May titubeante.


0 COMENTARIOS

Debe estar registrado para comentar