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El tsunami de MasterCard en Cuba

El primer gigante en aprovechar el levantamiento del cerco financiero impuesto por más de medio siglo a Cuba ha sido MasterdCard.

Emilio Morales | 05 Febrero del 2015

La poderosa firma acaba de informar que a partir del 1ro de marzo las tarjetas MasterCard emitidas en Estados Unidos podrán ser utilizadas en el territorio cubano. Por primera vez, los más de 630,000 viajeros anuales procedentes de Estados Unidos podrán hacer uso del crédito a sus anchas en la red minoristas dolarizada, los hoteles y los restaurantes, todos bajo control del estado.

 

El levantamiento de las restricciones financieras, decretado por el Departamento del Tesoro,  es una de las acciones más importantes para restablecer el puente de las transacciones monetarias entre ambos países. Es de esperar que otros gigantes se sumen en las próximas semanas, pues a fin de cuentas el pastel esta virgen todavía y todos quieren llevarse su jugosa mordida.

 

Bancos en fila

 

Lo mismo pasará con los bancos, ¿Quién será el primero? ¿CITIBANK, Bank of América, Wells Fargo o Chase? En las próximas semanas algunos de ellos romperán el hielo, de eso no hay dudas.

 

¿Quién se beneficia con esto? La respuesta es obvia: el Estado cubano. A partir del  1ro de marzo el flujo de caja del gobierno va a tener un nuevo suministrador de divisas en el poderoso emporio financiero norteamericano.

 

Todavía hay quienes se pellizcan con la noticia. Para ello, toda la red minorista dolarizada del país, los hoteles, restaurantes, las majestuosas Casas del Habano y demás establecimientos controlados por las corporaciones estatales, tienen la estructura y los mecanismos engranados para recibir a su majestad MasterCard USA, incluida FINCIMEX, quien aguarda lista para combatir el fraude de las tarjetas desde su estado mayor en planta baja del Hotel Habana Libre. (FINCIMEX es una institución financiera no bancaria, emisora de tarjetas, que pertenece a la corporación CIMEX S.A).

 

Quien pensaba que la isla no estaba lista para tales operaciones se equivoca. Hace más de 15 años CIMEX y su división financiera FINCIMEX  está trabajando con el tema de las tarjetas, el fraude electrónico  y todo lo concerniente al pago con el uso de las tarjetas de crédito y débito. Durante todo este período de tiempo los turistas canadienses, europeos, latinoamericanos y asiáticos han sido los usuales clientes del sistema bancario cubano y toda su red de puntos de ventas, donde se permite el uso de las tarjetas para pagar por diferentes servicios. Paradójicamente, los cubanos de la isla no tienen todavía una tarjeta de crédito, aunque en los últimos dos años se les ha permitido que puedan pagar en algunas tiendas con sus tarjetas de débito en pesos cubanos (CUP).

 

Sector privado sin beneficio

 

Sin embargo, los que no se van a beneficiar por el momento son los trabajadores por cuenta propia. Para ellos el gobierno no ha manifestado ningún plan para favorecerlos con el pago con tarjetas por parte de los turistas extranjeros.

 

Para esta masa de empresarios exitosos -surgidos de forma pujante a pesar de las paupérrimas condiciones de desarrollo- seguirá rigiendo el pago en efectivo, algo que los perjudica en su crecimiento, pues muchos turistas acuden al crédito para satisfacer sus compras en los viajes de placer a la isla.

 

Por el momento parece distante el día en que el sector privado cubano pueda tener este beneficio. Lo cierto es que desde 1993 cuando se despenalizó la tenencia de divisas y se  permitió el trabajo privado, ningún negocio privado cubano ha tenido el privilegio de poder facturar a los turistas a través de sus tarjetas de crédito y débito, lo que obviamente ha sido una de las tantas maneras de limitar su desarrollo y crecimiento.

 

¿Será el momento del cambio? ¿Está listo el gobierno cubano para el salto? Ojalá me equivoque, pero todo parece indicar que no.

 

El juego de ajedrez se pone difícil para Cuba desde el comienzo de la partida. Mientras Estados Unidos cumple rápido con sus promesas y mueve hacia adelante las fichas, todo lo contrario pasa con la contraparte cubana, que al parecer ya en el primer round tiene agotado sus argumentos y recursos. El mensaje retórico utilizado en las primeras reuniones sigue siendo el mismo de hace 50 años, y en este nuevo contexto aburre y desalienta la esperanza de muchos cubanos.

 

El escudo ideológico que fue construido por el gobierno cubano a costa del embargo, comienza a desvanecerse  poco a poco. El momento no podría ser más propicio para que el gobierno demostrara una real voluntad de normalización, dejando atrás el viciado lastre del atrincheramiento, pero por ahora parece que esa no es la estrategia. Y lo que queda en evidencia es que su estrategia política carece de táctica económica.

 

Con una economía en ruinas y en medio de un proceso de reformas, Cuba está urgida de cambios profundos en la concepción de su sistema si quiere lograr algún nivel de desarrollo que lo haga salir del estancamiento y la pobreza acumuladas a causa de métodos errados  en el manejo de la economía.

 

Giro de tuerca

 

Es entonces el momento de dar giro a la tuerca y comenzar una verdadera reforma. Por ejemplo, la respuesta a la entrada de MasterCard debería ser que los cuentapropistas pudieran tener acceso a que sus negocios se vean beneficiados por el pago de las tarjetas. ¿Dará el paso el gobierno cubano?

 

Este es una excelente prueba para medir lo que está por llegar cuando el gobierno norteamericano comience a implementar los mecanismos para que los empresarios privados puedan importar las herramientas y materias primas para desarrollar sus negocios. ¿Permitirá el gobierno cubano que esto suceda?

 

Lo cierto es que ya entramos en el quinto año del proceso de reformas emprendido por Raúl Castro y los cuentapropistas todavía no rebasan la cifra de medio millón. La más reciente estadistica oficial los sitúa en más de 476 mil.  Aun no tienen un mercado mayorista donde puedan acudir a hacer las compras que necesitan para desarrollar sus respectivos negocios. Sin embargo, muchos de ellos han desplazado a las instituciones estatales que cuentan con los recursos y los mecanismos de abastecimiento. ¿Cómo es posible semejante resultado? La respuesta es obvia: la libertad de ser dueño de su destino es hoy el motor del éxito del emprendedor cubano.

 

El espacio al cuentapropismo limitado solo a 201 modalidades, en su mayoría destinadas a los servicios, está casi saturado. La señal de alarma parece reflejarse en que durante los últimos cuatro años se han producido los picos migratorios más altos después del éxodo del Mariel de 1980. Hechos que evidencian que las reformas no ha sembrado en el pueblo cubano la esperanza de construir algo mejor para su bienestar, como ha pretendido el gobierno sin éxito hasta el momento.

 

Los peligros del tarjetazo

 

Pero si bien  el gobierno cubano será el primer beneficiado con la entrada de MasterCard al mercado, también podría ser el primer perjudicado por el  efecto social que tiene la entrada de dicha marca financiera. Un arma de doble filo para la sociedad cubana.

 

Desde el 2010 y hasta el 2014 han visitado anualmente a Cuba alrededor de 560,000 viajeros, el 90% de ellos cubanoamericanos. El efecto MasterCard significa que este año más de medio millón podrá hacer uso de sus tarjetas de créditos en isla, y que más de medio millón de familias cubanas van a estar bajo el beneficio directo de otras personas que emigraron a Estados Unidos.

 

El cambio experimentado por estas personas que antes de emigrar nunca usaron y ni siquiera soñaron con utilizar una tarjeta de crédito, es un mensaje también engañoso, pues reafirma una extendida percepción entre los cubanos de que emigrar es la vía más rápida  para poder cambiar su estatus de vida.

 

Doy por seguro que miles de cubanos acudirán al tarjetazo para satisfacer las necesidades materiales y espirituales de sus familiares y amigos en la isla. Una acción que en el calor de la intimidad familiar junto a sus seres queridos, constituye un mensaje directo, esperanzador, de amor y prosperidad hacia los suyos, algo que no puede hacer el gobierno cubano.

 

Será otro despertar electrizante para una sociedad anestesiada bajo los efectos de lo prohibido por más de cinco décadas.

 


Emilio Morales. Economista cubano. Ex jefe de planeación estratégica de mercadotecnia en la corporación CIMEX y autor de los libros Cuba: ¿tránsito silencioso al capitalismo? y Marketing without Advertising, Brand Preference and Consumer Choice in Cuba. Es presidente de The Havana Consulting Group, en Miami.

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