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Escape al Pacífico

Jorge Nelson Ripa | 15 Marzo del 2012

Quizás un lector desprevenido, al leer el titulo de ésta propuesta, entienda que estoy publicitando el título de un libro. Nada más alejado de la realidad. Si en la actualidad, miramos el escenario del comercio internacional y a la Argentina, decimos  hacia donde tenemos que centrar nuestra vista en la próxima década. Sólo mostramos un título. Pero ello no alcanza. Hay que leer el contenido y no solo un título, a este lo  debemos transformar, en un continuo hacer. Un hacer hacia el futuro y nunca, en un “no se puede”, permanente, de Gobierno y de empresarios.

Argumentos sobran: desidias y enfrentamientos estériles, falta de mercados, comercializadoras y distribuidoras sin objetivos claros, ni eficaces. Inversiones no genuinas, asociación de productores estancados en su desarrollo, individualismos sin razón, falta de racionalización e interrelación entre la agenda política y la de quienes tienen la acumulación de gran parte del desarrollo científico, ausencia de políticas de Estado, son algunos que, en aras de no extenderme, nos llevan a iniquidades, falta de previsión y a una injusta distribución de la riqueza.

El titulo tiene dos elementos de abordaje: uno el protagonismo de nosotros mismos. El otro, convertir a Argentina en eje y paso hacia el Pacífico. Y con esos protagonistas, Gobierno y empresarios, debemos iniciarla.

El final de nuestra lectura, desde ya lo adelanto, no puede poseer final abierto. Debe tenerlo en la culminación de acciones de todos los argentinos como verdaderos actores para que cumplan el papel que a cada uno la sociedad y la vida le tienen asignados.

Si las tres palabras del título son correctas es por cuanto vemos una salida necesaria y posible. La crisis internacional está instalada: la europea, que irreversiblemente nos afectará, complicados Brasil y Estados Unidos no ayudan. Ello torna en la actualidad al futuro al menos, en incierto. Parte del argumento ya resulta claro: debemos dejar de mirar a Europa o América. La prioridad en materia comercial debe avanzar hacia el Pacífico.

No con medidas tibias: hay que abrir la agenda sistemática e institucional  para escapar – industriales, productores, comerciantes y el Estado mismo-, con un adecuado plan estratégico, adoptando planes de política aguerrida en pos de ello y desarrollarlas con firmes convicciones para seguir transformando a la Argentina, en el polo diversificado de inversiones que nuestros antepasados han deseado.

En una Argentina, joven, de solo 200 años, estamos en tiempo de cambios. El gobierno y los demás actores sociales tienen tiempo para preparar el “Escape al Pacífico”. Se necesita abordar esa misión con políticas de  avanzada, con programas y proyectos creíbles, nucleando a todas las instituciones que ya funcionan, dejando atrás intereses mezquinos.

Todos debemos asumir y hacer propias las palabras del Presidente de Estados Unidos, pronunciadas en noviembre pasado, con  motivo de la celebración de la Cumbre de 21 países del Asia – Pacifico. Allí dijo: "Estados Unidos es un país del Pacífico".

Los argentinos, mas allá, de quien haya pronunciado esas palabras,   tenemos que prestar atención a ello y afirmar: “Argentina, es un País que integra una Región del Pacifico”. Es allí donde  se determinará nuestro futuro económico en el mediano y largo plazo.

Así, algunos lo intuyen. Otros ya lo saben desde hace años. Pero  hacemos poco por cambiar y por avanzar en aquella dirección. Y el tiempo es una variable de competitividad a tener en cuenta. La demora para salir a conquistar los mercados asiáticos es un argumento muy fuerte que no admite demoras. Y no avanzar nos dejará fuera de mercado.

Viajes y visitas aisladas, apertura de oficinas sin ninguna estrategia de política económica, no auguran un buen final.

Mirar el nuevo mapa y el escenario del mundo, con el Pacifico en el centro del mundo, sirve para grabarse a fuego que el anterior mapa, el del siglo XX, con el Atlántico como centro de todo el universo y marcando nuestro destino, ha desaparecido de la biblioteca comercial y social.

Si el mundo cambió, los argentinos debemos hacerlo por cuanto ya no es sólo el mundo de “los indignados”, el del nunca más, el del que se vayan todos, o el de que no se puede.

El mundo del siglo XXI no admitirá jugar. Tampoco lo ha permitido la globalización, cuyos efectos visualizamos y muchos sectores de la producción ya lo padecen.

En los próximos cinco años, veremos ampliar a la Asociación Trans – Pacífico, a límites insospechados. Se sumarán a ella Japón, Corea, Canadá, México, entre otros y nuestro vecino país Chile. Este será el nuevo y creciente mercado regional, financiero y económico.

Y será  de proporciones descomunales. Sólo es preciso visitar a Brasil o estudiar sus nuevas políticas estratégicas en materia de economía para saber que a través del BRICS,  ha  descubierto e intuido a esa poderosa región del Pacífico.

Argentina debe ser eje y puente. Lo planteamos y proponemos como la región de América hacia y  en el Pacífico. Esta idea central debe discutirse, elaborarse y proponerla, junto a la Cancillería, en la próxima “Cumbre de las Américas”, que se celebra próximamente en Cartagena de Indias.

La adecuada estrategia de penetración de nuestra producción a esos mercados, que son los del futuro, no puede dilatarse. El desarrollo de  programas de atracción de inversores, con seguridad jurídica, también debe estar en las agendas públicas y privadas pues llegarán sin dudas. Todos los números de la economía así, lo indican. Por tanto, resulta fácil colegir que tendremos un nuevo mapa mundial.

El desarrollo del título de esta nota, nos debe encontrar interactuando dentro de él. Y ello sólo será posible si hacemos las cosas bien. Lo importante es que todos los actores sociales tengan visión global y que no sean atrapados por los problemas cotidianos: dólares, subsidios, importaciones, exportaciones, licencias no automáticas y/o cupos, etc.

Miremos al Pacífico, imitemos a aquellos que se están preparando, para el mundo que viene y dejemos las discusiones económicas del  mundo que pasó para el análisis de los historiadores y para que puedan contarla o novelarla como algo del siglo que ya vivimos y no supimos abordar.



 

Por Dr. Jorge Nelson Ripa, Director Ejecutivo de Trade Point Mendoza – WTPF

jripa@tpmendoza.com.ar

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