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Impulsar un mayor comercio entre el MERCOSUR y la Unión Europea

Alfonso González Núñez | 08 Octubre del 2015

La reunión en nuestra ciudad capital de los Coordinadores del Grupo de Relacionamiento Externo del MERCOSUR con su pares de la Unión Europea (UE), los días 1 y 2 de octubre, resultó una oportunidad magnífica para conciliar posturas aún divergentes y ajustar los respectivos catálogos de ofertas mirando la cita cumbre de noviembre donde conforme a las estimaciones se determinarán los lineamientos centrales para la suscripción de un Acuerdo Birregional entre ambos bloques, que comprende diálogo político, concordancia económica, intercambio comercial y cooperación.

 

Tras 16 años de rondas de entendimiento en que las tratativas se vieron interrumpidas en varias ocasiones y por largos espacios de tiempo, a raíz de discrepancias en lo concerniente a los listados finales de bienes exentos de aranceles aduaneros que, en principio, abarcaría aproximadamente el 90% de la producción exportable, la Presidencia Pro témpore de Paraguay instala el escenario propicio para que los negociadores transformen diferencias en coincidencias, cediendo y tomando, tal cual se estila en eventos en que se acomete el desarrollo integral perfeccionado a través de la conexión comercial liberada o atenuada en cuestiones de tributos.

 

Junto a la subsistente problemática interna proteccionista materializada por la diversidad de dificultades impuestas al libre comercio entre consocios de la zona, el desafío inmediato y perentorio de acomodarse en los hechos a los modernos parámetros de la integración es compromiso que no tolera consecutivas postergaciones a causa de posturas testarudas, inconsistentes y unilaterales que inmovilizan los mejores afanes por ganar en competitividad a escala mundial, insertándose en los más redituables mercados del continente europeo.

 

La Presidencia de la Delegación de Paraguay en el Parlamento del MERCOSUR exhorta a los reacios de los dos grupos, específicamente a los de nuestra alianza regional, a remover obstáculos sectoriales, atendiendo que el interés supremo de todos, la prosperidad estable y sustentada, no se solidificará de modo alguno si cada quien propende a acaparar las ventajas y preferencias en su exclusivo beneficio relegando los derechos y expectativas del potencial asociado.

 

Si bien los convenios comerciales con la Comunidad Andina, Israel, Egipto, Palestina, India, los países de África Austral, Marruecos, y los restantes en trámite podrían en el futuro aportar utilidades apreciables una vez consolidados en la práctica, lo real es que la avenencia formal con la UE es de lejos el mayor y más ambicioso proyecto de expansión comercial del MERCOSUR, el pasaporte que le franqueará el acceso a las más selectivas sociedades de consumo del planeta.

 

La llegada masiva de capitales destinados a la inversión productiva, la diversificación manufacturera, el ensanchamiento de los parques industriales, el aumento sustancial de la demanda en numerosos rubros, la multiplicación de los puestos de trabajo, el ascenso del estándar de vida de la población, y la acentuación de la cooperación económica de la UE, en especial con Paraguay que es beneficiario directo por su calificación de país con renta baja, constituyen el acervo de provechos a concretarse una vez adquiera carácter oficial el pacto intercontinental.

 

Además, la credencial de socio de la UE proporcionará al MERCOSUR, a no dudarlo, los títulos acreditativos para ampliar su penetración en el orbe globalizado e interdependiente, conquistando nuevas plazas como la propia Alianza del Pacífico (AP), los Estados Unidos de América, y el Canadá, por mencionar los más cercanos conglomerados.

 

El segundo semestre de 2015 tendría que incorporarse en los anales del bloque como la etapa radiante en que el MERCOSUR restaura su hasta hoy distorsionada faceta de comunidad de naciones soberanas abiertas al libre comercio y, quién sabe, también es dable aguardar en simultáneo que el prolongado y nefasto lapso de obstrucciones impositivas, fluviales y terrestres al tránsito y tráfico de mercancías, empiece a aplacarse gradualmente hasta su extinción definitiva, tal como se conviniera en la reciente convocatoria del Grupo Mercado Común (GMC).

 

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