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La familia Bemberg abandona la cerveza y se aventura con los vinos de alta gama

Marco Trade News | 21 Julio del 2018
Bemberg

Autor imagen: Foto cortesía

Tuvieron que pasar 130 años para que el apellido Bemberg deje definitivamente atrás una historia ligada a la cerveza y el nombre pase a ser sinónimo de vinos de alta gama.

La familia Bemberg, ex dueños de la cervecera argentina Quilmes acaban de presentar n una fastuosa fiesta en la que fuera la residencia de la escritora Victoria Ocampo, en sal Isidro, en las afueras de Buenos Aires, sus primeros vinos de alta gama.

Los Bembrg, tras vender Quilmes al coloso belga-brasileño de bebidas AmBev, dueño de Brahma, en u$s 1.200 millones, compraron el 50% de las acciones del Grupo vitivinícola Peñaflor S.A., que comprende varias bodegas como Trapiche, Finca Las Moras, El Esteco, Michel Torino, Santa Ana y Andean Viñas, con viñedos en las provincias argentinas de Mendoza, San Juan, Salta y Catamarca.

La empresa cuenta con más de 50 marcas y es líder en la industria de vinos de la Argentina. Se ubica entre los diez principales productores mundiales, con exportaciones a más de ochenta países. Desde que el grupo vendió Cervecería Quilmes, se planteó volver a operar en el mercado argentino de bebidas y por ese motivo compraron el Grupo Peñaflor.

Esta semana, en una gala con el esplendor de otros tiempos en Villa Ocampo, se anunció el nacimiento de los vinos Bemberg. La decisión de colocar ese apellido en las etiquetas está cargada de simbolismo ya que supone el abandono del bajo perfil que caracterizó a esa familia empresaria. Asistieron los principales clientes de Peñaflor, varios llegados desde el exterior, para lo que –como rezaba la tarjeta de invitación– el comienzo “una nueva historia”.

De origen alemán, Otto Bemberg se había instalado en Argentina en 1852 para importar tejidos y exportar granos, hasta que en 1888 con su hijo, entró al negocio de la cerveza, llegando a dominar el 75-80% del mercado.

En 2010, la sexta generación de los Bemberg, con una inversión de u$s 10 millones, se inclinaron por los vinos de alta gama y contrataron a Daniel Pi para elaborar caldos muy especiales. Pi fue elegido el mejor enólogo argentino en 2017 por el galardonado y temido crítico inglés Tim Atkin.

Una de las bodegas que los elabora está en plena expansión en Gualtallary, un rincón de la mendocina Tupungato, desértico y rocoso, que ofrece viñedos que trepan hasta los 1.600 metros sobre el nivel del mar. Gualtallary está produciendo vinos frescos y tensos. No solo de Malbec, sino también de Cabernet Franc, Pinot Noir, Chardonnay y Sauvignon Blanc.

Hoy Pi experimenta con vinos de parcelas para crear la primera bodega de su tipo en Gualtallary, que hace diez años descubrió abandonada y que hoy es el origen de los vinos Bemberg.

Se trata de un edificio de estilo renacentista florentino de 1912 donde funcionaba una bodega de vinos a granel fundada por inmigrantes italianos. Es representativa de la arquitectura del vino mendocina del siglo XX. Se puso en valor y se creó una bodega de alta tecnología que se dedica a la elaboración de sus nuevos vinos premium. A su alrededor plantaron parcelas de malbec biodinámico; organizaron el museo con las antiguas máquinas encontradas, y cuenta con un auditorio, un salón con acústica de catedral y un restaurante que ofrece platos elaborados con productos de la huerta.

Fuente: Agencias – Redacción Marco

 

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