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Relación China - América Latina

La nueva diplomacia china y los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica

Benjamin Creutzfeldt | 21 Agosto del 2014
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Autor imagen: Benjamin Creutzfeldt

En las embajadas chinas alrededor del mundo semanas atrás los sesenta años de la formulación de los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica, la base de la diplomacia china desde el año 1954. Con esta celebración se está dando nuevo aliento a estos fundamentos: el respeto mutuo de la soberanía e integridad territorial, la no-agresión mutua, la no-injerencia en los asuntos internos del otro, la igualdad y el beneficio mutuo, y la coexistencia pacífica. Estos Principios, formulados inicialmente para los países vecinos y a diferencia a la Unión Soviética, se retoman hoy para un público mucho más grande, y mucho más atento a las intenciones del gigante asiático.

Estos principios suenan tan sencillos como inocuos, pero resulta que constituyen hoy día una contrapropuesta a la concepción estadounidense del orden mundial: en lugar de un orden regido por instituciones internacionales creadas a base de intereses y valores occidentales, se ofrece un diseño alternativo basado en la igualdad soberana, y en los derechos inviolables de todos los Estados, sean grandes o pequeños, occidentales o no-occidentales, ricos o pobres, democráticos o autoritarios. Esta propuesta se puede entender como una democratización internacional, que se distancia de la idea de imponer estándares políticos o económicos. La idea central de los Cinco Principios es la soberanía autónoma y la búsqueda de consensos negociados – un fundamento para un mundo multipolar en el cual Estados Unidos no tendría la razón incuestionada de imponer sus valores a las naciones más débiles.

Pero ¿qué tanto pesan los Cinco Principios en la política exterior china hoy en día? La diplomacia de la República Popular ha visto una transformación importante desde los días de Qian Qichen, el “padrino de la nueva diplomacia china” en los años 1990: en lugar de ser pasiva, se ha vuelto proactiva; en lugar de atraer inversión desde afuera, fomenta y apoya la salida al mundo de sus empresas; se presenta con mayor confianza y más creatividad; habla menos de no-injerencia, y en su lugar crea nuevas instituciones con el fin de evitar conflicto (los Six-Party talks con Corea del Norte), para la seguridad energética (la Shanghai Cooperation Organization), y como alternativas a entidades internacionales establecidas (el banco BRICS). ¿Somos testigos de una nueva política exterior china, un país quizás más directamente en competencia con Estados Unidos y Europa?

No considero que la nueva diplomacia china esté en conflicto con sus traídos Cinco Principios, y tampoco creo que la alternativa china sea una contrapropuesta incompatible con el sistema actual. Lo que Beijing está haciendo, es navegando nuevos territorios en las relaciones internacionales, con nuevas normas y una nueva identidad que coincide con su peso económico, su capacidad militar, y sus responsabilidades hacia el mundo. No está buscando derrumbar al hegemón del mundo, sino posicionarse como un sólido y confiable número dos. En un mundo obsesionado con el crecimiento y fascinado por las extrapolaciones del ahora, no logramos ver los beneficios y el real potencial de un balance de poder y de ideas de múltiples polos, de igualdad y coexistencia definidos por el respeto mutuo. Vale la pena conmemorar y retomar los Cinco Principios en su aniversario.

 

 


Benjamin Creutzfeldt es sinólogo y politólogo, profesor asociado del Colegio de Educación Superior de Administración en Bogotá, Colombia. Fuente: sinolatamforum.com

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