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Los Objetivos para el Desarrollo entre diferencias y similitudes: reducción y eliminación de la pobreza como objetivo relevante

Dario Cervantes Padilla | 26 Noviembre del 2015

Los objetivos del desarrollo del milenio (OMD) fueron elaborados por un grupo reducido de países desarrollados con sus propios “expertos”, mientras que los actuales ODS han sido trabajados de forma más inclusiva, con consultas a más de 100 países, y organizaciones de la sociedad civil en los cinco continentes.

 

Concerniendo la pobreza y el hambre los ODS aspiran a erradicarlos por completo, es decir llegar a cero, a diferencia de su antecesor Objetivos del Milenio cuyo fin era únicamente disminuirlos, tomando a la pobreza y el hambre como un solo asunto, los ODS hacen la distinción de tratamiento a la pobreza y seguridad alimentaria y nutricional, ya que aliviar la pobreza, no necesariamente implica eliminar la mala alimentación.

 

Los ODS son universales, es decir se aplican tanto a países pobres como a ricos, y serán financiados por cada país, sin contar con la dinámica anterior de financiar los proyectos por medio de la asistencia oficial al desarrollo (AOD), de los países ricos como donantes, y los pobres como recipientes de esa ayuda.

 

Una importante innovación constituye el monitoreo, evaluación y rendición de cuentas en cada país, para lo cual se utilizará indicadores más precisos, confiables y desagregados por ingreso, género, edad, etnicidad, estatus migratorio, habilidades especiales, ubicación geográfica; así como diferentes aspectos importantes según el país.

 

Los ODS introducen un concepto diferente respecto de la educación, focalizándose en la calidad de la educación y aprendizaje, mas no en la cantidad como lo convenía su antecesor (MDG). La calidad es abordada como un elemento de crítica importancia para el desarrollo sostenible, ejercicio de derechos humanos, igualdad entre hombres y mujeres, promoción de una cultura de no violencia y diversidad cultural, como productores de desarrollo.

 

Aunque existen otros, que podríamos llamar importantes puntos, como conseguir y construir la paz, promocionar mas democracia por medio del mejoramiento de instituciones públicas o good governance. La reina de los objetivos de desarrollo sostenible sigue siendo la reducción y eliminación de la pobreza, cero pobres para el 2030 es el objetivo. Esto mismo presenta una serie de dificultades que tienen que ver con el concepto mismo de pobreza y los diferentes aspectos que lo entornan, y que no han sido tomados en cuenta.

 

Observemos este problema, los ODS de los 189 países de Naciones Unidas han abordado la pobreza como un elemento uniforme, único, entero y homogéneo. Esto entraña particulares dificultades según donde y a quien se considera pobre. Por ejemplo en Suiza se considera pobre la persona que vive con menos de 2.200 francos por mes. En el resto de Europa se utiliza el 60% de la mediana del nivel de vida de cada país, por lo que un ciudadano británico no tiene el mismo dígito de pobreza que el sueco, ni este del español o portugués.

 

Para el Banco Mundial, la base debajo de la cual se medía la pobreza desde el 2005 era, quien vivía por debajo de 1 dólar y 25 centavos, esa base ha subido, ahora es de 1,90 dólares, para los países en desarrollo. Actualmente hay unos 700 millones de hombres y mujeres pobres, viviendo con menos de 1,90 dólares por día, y de estos el 50% vive en Africa Subsahariana.

 

Como se puede ver, depende de cada contexto económico la definición de pobreza por lo tanto no es un concepto uniforme. Más aún si tomamos en cuenta que los precios al consumo igual difieren de país a país, una hamburguesa en Venezuela puede costar cerca de 2,00 dólares, en Hong Kong cuesta alrededor de 10 dólares; es decir, el dólar tiene una capacidad de consumo dependiendo del estándar de vida de cada país, con un dólar se puede comprar más en un país que en otro.

 

Dentro de la población de pobres en el mundo existen marcadas diferencias en su interior. No es lo mismo un pobre de Noruega que un pobre de Argentina, un pobre en un país rico es menos pobre que el de un país como Brasil o Angola.

 

Más aún, entre los pobres de los países del “tercer mundo”, también subsisten diferencias y agravantes como la discriminación racial, exclusión económica, marginalización, y la corrupción rampante en varios países Latinoamericanos y Africanos. Se trata aquí de importantes y potenciales generadores de pobreza. Estos entre otros, son aspectos no abordados por los ODS.

 

Sin dejar de lado el hecho de que los pobres en países como Finlandia, Suecia, Noruega, Dinamarca o Suiza, poseen una ayuda gubernamental con la cual pueden tener una vida decente. En contraste con los pobres de Guatemala, Nicaragua, Ecuador, Venezuela, Argentina, etc., o los de cualquier país de Africa, que están desamparados de por vida. La pobreza su definición y tratamiento debe ser abordada entonces, como un fenómeno fundamentalmente no universal, no único, sino diverso y estructurado por factores que la agravan.

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