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La política de comercio exterior del Ecuador 2016

Luis Luna Osorio | 31 Diciembre del 2015

LAS DECISIONES OFICIALES SOBRE COMERCIO EXTERIOR 2007-2015.- Durante ese largo periodo, el gobierno ignoró la importancia del comercio exterior para el desarrollo nacional y pensó que, con exportar petróleo a altos precios bastaba y sobraba, sin ni siquiera aumentar el volumen del producto; por ello, no consideró cuatro aspectos fundamentales: uno, el incremento de la producción nacional para los mercados interno y externo, depende en alto grado del comercio exterior; dos, las exportaciones no petroleras deben ser impulsadas fuertemente, para no depender casi totalmente de la venta de petróleo para la obtención de divisas propias; tres, las importaciones de materias primas, maquinaria y equipo son parte esencial de la producción nacional; cuatro, para el comercio exterior del país es fundamental el transporte marítimo, que requiere de puertos eficientes y profundos, para que puedan llegar barcos de alto calado.  

 

En forma opuesta a lo requerido, entre otras decisiones, el Presidente alineó las otras funciones del Estado bajo la tutela de la Función Ejecutiva, generó desde el 2007 inseguridad jurídica para el sector privado, se negó a suscribir acuerdos comerciales con los principales mercados mundiales, se distanció políticamente de países amigos, se acercó a los países del ALBA y otros socialistas del mundo, reservó para el Estado la administración de los sectores estratégicos (dejando la puerta abierta para incluir entre ellos al sector productivo que le parezca conveniente), calificó muy negativamente a los empresarios financieros y no financieros, hizo todo lo posible para que se vaya o no llegue inversión extranjera, aumentó excesivamente la carga tributaria y las obligaciones de las empresas con los trabajadores y con varias entidades públicas; no mejoró las condiciones de los puertos.

 

En todo caso, las más importantes decisiones que el gobierno muestra, con miras a fortalecer el comercio exterior, son: crear el Ministerio de Comercio Exterior; impulsar el desarrollo de la matriz energética, con la idea de que esta empiece a dar frutos en el año 2016; iniciar acciones para transformar en 20 años la matriz productiva, de manera que el Ecuador deje de ser exportador de productos primarios e ingrese en el selecto grupo de los países exportadores de productos industriales y de servicios con tecnología de punta; suscribir (tardíamente) el Acuerdo Comercial con la Unión Europea; aumentar en países donde no debía oficinas comerciales aprobar la creación de la universidad Yachay, como núcleo de un centro de investigación científica y tecnológica y de formación de profesionales de cuarto nivel, con la más exigente preparación para competir en el mundo; poner en funcionamiento el aeropuerto nuevo internacional de Quito, para que puedan hacerse desde esta ciudad más vuelos intercontinentales; y, ofrecer que habilitará a los puertos nacionales más importantes, para que puedan recibir barcos porta-contenedores medianos.

 

Todo esto resulta interesante; pero, es insuficiente, porque cada proyecto debería dar frutos en el corto, mediano y largo plazo, de modo que el país se dinamice y no registre las modestas y cada vez menores tasas de crecimiento del PIB de los últimos años, sino cifras que realmente lo saquen del subdesarrollo y lo pongan en el lugar económico y social que se merece.

 

Lamentablemente, las políticas macroeconómicas que se aplican desde el año 2007; la fuerte caída del precio internacional del petróleo; la apreciación del dólar en el mundo, que encarece las exportaciones nacionales; el oficialmente reconocido fracaso en la aplicación del Código de la Producción del año 2010, que hasta ahora no ha atraído inversiones; la multiplicación de los controles gubernamentales sobre las empresas; el creciente endeudamiento con China y el muy difícil acceso a otras escasas fuentes de recursos financieros; la paralización de las negociaciones con las empresas mineras; hacen que se dude de que se vaya a llegar a las metas propuestas. Para citar solo dos temas, en el caso de la universidad Yachay y en el cambio de la matriz productiva, los efectos trascendentes, que es difícil que lleguen, lo harían solamente después de varios años, en el mejor de los casos tiempo después de este gobierno; y, por tanto, no provocarán cambios importantes en el inmediato futuro.

 

Así, hasta más allá del 2017, el país seguirá siendo básicamente exportador primario, con el petróleo en muy bajos niveles, y lo que hay que desear es que el precio de ese producto no siga bajando, para que la economía no se resienta más de lo que ya se experimenta y la dolarización no peligre. Como se sabe, los demás productos exportables no tienen la trascendencia económica nacional y especialmente estatal del petróleo, aunque algunos de ellos, como el banano, el camarón y las flores, son generadores de importante ocupación directa e indirecta, para cientos de miles de personas.

 

2. PROPUESTA DE POLÍTICA DE COMERCIO EXTERIOR.- El objetivo general de esta política, en el 2016, debe ser la generación de divisas petroleras y no petroleras, por tres vías: incrementar sustancialmente, diversificar y desarrollar tecnológicamente las exportaciones del Ecuador, multiplicando los productores, los productos y los destinos; reducir las importaciones, especialmente las de combustibles y de productos de consumo; y, crear las condiciones de infraestructura y servicios para que eso se produzca en alto grado y en el menor plazo posible.

 

Por tanto, algunos objetivos específicos y básicos que se sugiere para la política de comercio exterior 2016, son:  

 

1. Ya que es tarde para que el actual gobierno adopte una política de Estado (de largo plazo) relativa al comercio exterior, por lo menos iniciar el necesario giro de 180 grados en las políticas gubernamentales, reconociendo los errores pasados; y, otorgar a las empresas privadas nacionales e internacionales, las garantías suficientes para que puedan trabajar en paz, con seguridad jurídica y libertad de acción, en forma coordinada con el gobierno central y buscando la necesaria proyección al mercado internacional.

 

2. Concluir el cambio de la matriz energética, hasta terminar la construcción de las centrales hidroeléctricas, para ahorrar anualmente al menos 450 millones de dólares, con los que ahora se importa una parte de la energía que se consume internamente.

 

3. Avanzar en la parte inicial de la transformación de la matriz productiva, para incrementar las actuales exportaciones  y desarrollar nuevas, priorizando los productos que ya tienen prestigio en el mundo y los clúster alrededor de ellos. La meta debería ser una creciente exportación agroindustrial con mucho mayor valor agregado.

 

Los datos del BCE dicen que el país exportó en 2014 a más de 160 países de los 220 que hay en el mundo. Esto diría que el Ecuador tiene una buena diversificación de destinos, pero la realidad es que menos de 10 mercados representan el 90% de las exportaciones. Entre enero y septiembre de 2015, Estados Unidos adquirió el 41,1% de las exportaciones nacionales, Chile el 6,5%, Perú el 5,1%, Colombia el 4,2%, y los otros 157 países registrados solamente compraron, en conjunto, el 43%. De manera que, el abanico de naciones a las que se les puede exportar mayores cantidades, es enorme.

 

Se recuerda que el Ecuador solo participa con el uno por mil de las exportaciones mundiales y que, en consecuencia, debe diversificar sus ventas, principalmente dentro de los mismos países que ahora son sus mercados. En los Estados Unidos, Nueva York es un mercado de similar importancia en valor, como la India; Chicago equivale a Australia; Boston es igual que Taiwán; Dallas significa lo mismo que Arabia Saudita; San Francisco tiene la importancia de Hong Kong y Milwaukee representa lo mismo que Pakistán. Allí hay mercados relevantes y no en Bielorrusia, Nicaragua o Bolivia.

 

4. Contribuir al incremento dinámico de una oferta exportable competitiva. Es prioritario el aumento significativo de la exportación de minerales propios procesados, la exportación de productos industriales nuevos que signifique al menos USD 100 millones cada uno; la exportación de servicios financieros y de distribución física internacional (DFI), la venta de software, el aprovechamiento de la ruta Manta – Manaos, un programa de reforestación planificada, con miras a producir madera y productos de la madera, en los que el país es muy competitivo;  el incremento a dos millones anuales, de los turistas hacia el Ecuador.

 

5. Garantizar el trato nacional a la inversión extranjera directa orientada a generar producción exportable y autorizar la repatriación de esa inversión y sus réditos cuando sea menester. También, vigilar que se respeten los derechos adquiridos en virtud de los acuerdos internacionales de propiedad intelectual y de la ley nacional respectiva.

 

6. Lograr que en la exportación nacional tengan mayor participación relativa y absoluta las MIPYMES. Esto debe ser el resultado de una labor tenaz, diaria y técnica del Gobierno, que las apoye con crédito, asistencia técnica, información y promoción de la asociatividad; que les lleve a cumplir con los requerimientos de competitividad de los mercados de destino, en: cantidad, calidad, precio, oportunidad de acceso, requisitos legales e institucionales. El Gobierno debe tener presente que las empresas productoras del país, todas menos unas pocas excepciones, a nivel internacional son pequeñas y a lo sumo medianas; y que, por tanto, necesitan el apoyo del Gobierno para alcanzar competitividad y tener las condiciones que hagan posible la productividad nacional. La visión “endógena” y sesgada ideológicamente no producirá el efecto de aumentar la exportación y los exportadores. Las llamadas grandes empresas productoras nacionales se apoyan en las medianas y éstas a su vez en las pequeñas, con integración vertical u horizontal, para cumplir con los requisitos que debe cumplir el “producto total” de exportación.

 

7. Financiar y suscribir los contratos para que los puertos,  Guayaquil y Manta, eventualmente Puerto Bolívar, estén en capacidad de operar con al menos 11 metros de profundidad para el acceso de barcos porta-contenedores de mediana capacidad.

 

8. Negociar oportunamente con Panamá, tarifas y otras condiciones para el paso de la carga ecuatoriana por las nuevas facilidades del Canal, que entrará pronto en operación.

 

9. Lograr resultados favorables en las negociaciones internacionales,  de la Organización Mundial de Comercio, la ALADI, la UNASUR, la CAN y otros organismos internacionales, para precautelar el respeto de los derechos adquiridos en los acuerdos internacionales de que es parte el Ecuador. Junto con ello, iniciar la negociación de acuerdos comerciales o de cooperación con los Estados Unidos y todos los países cuyos mercados sean de importancia para el desarrollo de las exportaciones y con los cuales carecemos de normas claras y permanentes de acción. Desde el 18 de mayo de 2004 el Ecuador solo ha logrado un acuerdo comercial significativo, el suscrito con la UE, mientras que sus vecinos y otros países sudamericanos han suscrito varios muy importantes.

 

10. Mejorar el sistema nacional de información sobre el comportamiento del comercio internacional y exterior, para que los empresarios puedan conocer datos ciertos y suficientes sobre la evolución de las exportaciones e importaciones en el menor plazo. Es básico que el gobierno facilite información especializada y oportuna por Internet sobre el marco legal nacional e internacional que rige la producción y su relación con el Ecuador, estudios de mercados y de productos que orienten a los inversionistas, apoyo para la organización de ferias internacionales anuales o bianuales en las principales ciudades, según su especialización productiva.

 

11. Reforzar el sistema institucional de dirección del comercio exterior y de promoción de las exportaciones, para que al interior del país y en el exterior, trabaje técnicamente y con total autonomía del manejo político de las relaciones internacionales. No cabe que el trabajo del Ministerio de Comercio Exterior resulte inútil mediatizado por acciones de la Cancillería. Además, procurar permanentemente la formación y la capacitación de funcionarios públicos y privados expertos en economía internacional y comercio exterior.

 

12. Adoptar una política de importación de maquinaria y equipos que permita al país aumentar el abanico de productos de exportación con tecnología de punta.

 

13. Importar cada año un valor relativo menor, sobre todo de productos de consumo y combustibles. Para ello, efectuar un efectivo proceso de sustitución de importaciones (sin exagerar en el proteccionismo). En ese sentido, ampliar la capacidad de refinación de petróleo es una prioridad; racionalizar los precios reduciendo gradualmente los subsidios y focalizándolos, es otra; producir petroquímica es una tercera,

 

14. Reducir las prácticas ilegales de comercio exterior; entre ellas, el contrabando de bienes en general, el tráfico de armas y de drogas, el coyoterismo, la trata de blancas, el comercio de órganos y el lavado de activos resultante de los dineros mal habidos. Eliminarlas o por lo menos reducirlas en gran medida es una tarea urgente. Pero, si el país agrava sus problemas socioeconómicos y el gobierno vuelve blandas o elimina las sanciones para los delincuentes, como pasa en el Ecuador, el resultado es que ellos aumentan y se perfeccionan.

 

15. Incorporar al COMEX representantes empresariales y laborales, con voz y voto, que impulsen la competitividad y el desarrollo dinámico de las exportaciones legales.

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