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La situación de seguridad en la región

Luis Somoza | 05 Abril del 2012

América Latina es una región de marcados contrastes que conllevan al análisis crítico de algunos observadores, quienes ven azorados las grandes diferencias que se van delineando en el panorama político entre los países que lo conforman.

De seguir esta tendencia, es muy probable que esas diferencias terminen por afectar todo proceso de integración y el comercio internacional, con costos muy difíciles de revertir a todo el sistema político, económico y social.

Pareciera que el destino para la región está llamado a generar dos bloques de países, los que han sabido aprender de sus propios errores y apostaron al desarrollo, y los que aún no han advertido que el tren de la historia no se ha detenido y corren el riesgo de quedarse en la estación viendo como se pierde en el horizonte la oportunidad histórica de estar mejor.

Desde que se reinstaló la democracia en la región, hay un grupo de naciones que han apostado al fortalecimiento de sus instituciones, buscando superar todo los escollos que pudieran alterar el fortalecimiento institucional, el progreso económico, como así también el mejoramiento de la calidad de vida de sus ciudadanos y la búsqueda de oportunidades en el mercado internacional.

Otros, en cambio, han apostado a proyectos partidarios basados en populismos y apetencias personales en lugar de aprovechar las buenas condiciones internacionales para la colocación de sus productos, logrando con ello  hipotecar el futuro de sus respectivas poblaciones.

El problema no sería que haya simultáneamente dos modelos contrapuestos de naciones: las que se han ordenado y las que aún juegan a la eterna adolescencia. El problema está en que la diferencia también se manifiesta a la hora de analizar el panorama de probables conflictos que pudieran generarse en un plazo relativamente corto, evitando con ello tener una misma mirada para buscar soluciones conjuntas que neutralicen las mismas.

La diferencia mencionada no se circunscribe solo a los modelos adoptados, sino que estos son resultantes de sus clases dirigentes, y en el tema de los probables escenarios de conflicto, habrá quienes seguirán viendo al mundo como el que no ha cambiado en los últimos 30 años.

Es importante resaltar que de producirse alguno de los conflictos que se detallan a continuación, no resultará muy difícil adivinar qué países estarán a la altura de los acontecimientos y cuáles se verán afectados negativamente, con la consecuencia de un mayor deterioro en su esquema institucional.

De las posibles amenazas que se ciernen sobre el horizonte de América Latina, solamente hacemos una enumeración de aquellas que tienen alto grado de  probabilidad que ocurran, teniendo en cuenta que ya hay indicios en algunos casos que ya están presentes.

  • Terrorismo
  • Crimen Organizado Internacional
  • Narcotráfico y Narcoterrorismo
  • Tráfico de armas, órganos, elementos sensitivos, personas, entre otros
  • Conflictos  económicos
  • Ecologismo
  • Indigenismo
  • Aparición de movimientos sociales disolventes
  • Corrupción
  • Exclusión
  • Violencia Social
  • Problemas de Gobernabilidad (políticos, económicos, sociales, morales, etc.)

Sería muy extenso desarrollar cada uno de los mencionados, pero no escapa al lector bien informado que algunos de los señalados, ya se han hecho presentes en nuestra realidad.

Sirva el presente artículo a modo de reflexión y llamado de atención, América Latina aún tiene grandes posibilidades de seguir creciendo y alcanzar, de una vez y para siempre, el lugar de preponderancia que se merece y que otras regiones del mundo ya han alcanzado.



Por Dr. Luis A. G Somoza, politólogo, especialista en temas de seguridad.

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