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Latinoamérica y el desarrollo económico: aún falta mucho para decolar

Dario Cervantes Padilla | 05 Marzo del 2015

Según el Reporte 2014 del Banco Mundial, la actividad económica de la región incluyendo el Caribe ha sido muy débil durante este año, el desarrollo económico se ha visto frenado además por la estabilidad de precios, y sobretodo por la depreciación del valor de las llamadas commodities; en otras palabras, no ha habido crecimiento económico importante en todo el hemisferio incluyendo Estados Unidos (durante la primera mitad de año).  

 

La pobreza en la región latinoamericana encuentra su definición en los grupos humanos que ganan entre $ 2,50 a $ 4,00 dólares diarios, mejor que en Africa por ejemplo, debido al desarrollo del nivel económico en la región; pero al mismo tiempo, esto significa que unos 80 millones de personas son consideradas pobres. Lo peor, es que también existen unos 75 millones que siguen viviendo en niveles de extrema pobreza, es decir, con menos de $ 2,50 dólares al día.

 

A pesar de haber soportado bien la crisis económica global, incluyendo una importante reducción de las desigualdades, los países del Caribe, Centro y Sudamérica, mantienen una persistente dependencia de la exportación de materias primas, minerales y productos agrícolas (commodities). En toda la región se observa que la producción de sectores alternativos no agrícolas, no petroleros y no mineros es pobre y no competitiva.

 

Tanto la volatilidad de productos agrícolas como la caída del precio del petróleo sin duda han agravado este contexto, pero algunas estimaciones inyectan optimismo de cara al 2015-16. Las exportaciones regionales hacia Estados Unidos, Europa y el sudeste asiático, habiendo sido de 1.9 por ciento en el 2014, deberán aumentar a 2.9 por ciento en el 2015, y a 3.5 por ciento en el 2016, según estimaciones del Banco Mundial.

 

Pero el camino es aún demasiado largo y lleno de obstáculos. Otros problemas persisten como la falta de infraestructuras técnicas para industrializar la producción de materias primas y otros. En la región Latinoamericana, la logística cuesta tres y cuatro veces más que en países industrializados y en los del sudeste asiático. La educación tampoco es competitiva, no cubre las capacidades para el desarrollo de empresas .

 

Los servicios públicos continúan siendo de baja calidad para los ciudadanos, especialmente de la emergente clase media, quienes demandan más servicios y de más alta calidad; la presión en las ciudades es evidente, el 80 por ciento de la población total de la región vive en el sector urbano.

 

A esto se suma un creciente estado de inseguridad societal con un aumento exponencial de delitos de connotación, crímenes, violencia de todo tipo, y una alta vulnerabilidad de inseguridad humana, especialmente por causa de desastres naturales. Dos billones de dólares por año, gasta la región en prevención y gestión de desastres.

 

De las 400 mejores universidades del mundo que brindan un alto nivel de educación, solo cuatro son Latinoamericanas. La mayoría de las universidades de la región son de baja calidad y no están conectadas con el mundo del trabajo, porque sus programas de estudio desarrollan competencias académicas que no llenan las expectativas de las empresas e industrias con estándares internacionales. Justamente la educación es el mejor catalizador para explicar que al desarrollo de la región le falta mucho para decolar.

 

El dilema griego de desarrollo económico social o pago de deuda y la política real del carismático Alexis Tsipras sobre la tabla de negociaciones

Dario Cervantes Padilla | 29 Enero del 2015
 

La atención de occidente se focaliza en la llegada al poder en Grecia del carismático Alexis Tsipras, del partido de izquierda radical Syriza, algo que ha puesto nerviosos a todos los dirigentes de los países de la Unión Europea, de la Comisión, del banco central europeo, y sobre todo de los acreedores de la deuda griega, incluyendo la Troika y el FMI.

 

El nuevo Primer Ministro griego ha empezado distinguiéndose con fuerza de sus predecesores, desde ya, en la ceremonia de posesión no juró sobre la Biblia, en su discurso, comprometió su palabra y sus actos a respetar la Constitución, la ley, y a trabajar por el bien del país. Luego se dirigió a kessariani, en las afueras de Atenas donde se encuentra el Muro de la Resistencia, donde los nazis habían fusilado a resistentes durante la segunda guerra mundial.  

 

Pero en la práctica, más allá de mensajes simbólicos, Alexis Tsipras a la cabeza del gobierno, tiene que resolver el dilema político económico en el que se encuentran las expectativas del nuevo modelo de desarrollo propuesto por Tsipras, y los intereses de los acreedores de una deuda que rodea los 320 mil millones de euros. Entre las principales medidas que entrarían a estructurar el modelo de Tsipras están: salario mínimo de 751 euros mensuales, décimo tercer sueldo para jubilados que ganan menos de 700 euros al mes, la nueva base impositiva exonera de impuestos a los salarios menores de 12.000 euros anuales, propone además, garantía de depósitos en los bancos, imposiciones a las grandes fortunas y renegociación del pago de la deuda externa. Para llevar a la práctica la "nueva" estructura Tsipras se ha aliado con el partido de extrema derecha nacionalista.

 

Pero el problema es, de dónde va a salir el dinero para financiar el bien intencionado modelo propuesto por la izquierda radical ? Cómo pagar una deuda de 320 mil millones, con las condiciones de austeridad impuestas por la Troika, realizando al mismo tiempo un enorme gasto público ? Los dos eventos son incompatibles. La izquierda radical de Grecia, Syriza, propone consagrar un 2% anual del PIB al pago de deuda, en contraste con el 4,3% que paga Grecia actualmente. Según analistas europeos se trataría de un objetivo realista y necesario, tanto para Grecia, como para Portugal, España, incluso para Italia que desembolsan un 5% de su PIB, solo para pagar intereses de deuda. Por ahora parece que esa iniciativa es creíble y más realista.

Las reacciones de la banca central europea (BCE) no se han hecho esperar advirtiendo que no se aceptará una reestructuración de los títulos griegos, y que el nuevo gobierno debe pagar la deuda y no actuar unilateralmente. Hay que recordar que el monto de 270 mil millones desembolsados por la Troika a Grecia, en un 60% es destinado al pago de intereses de deuda, es decir a satisfacer obligaciones financieras.

Syriza ha propuesto la realización de una conferencia internacional para tratar la crisis de la deuda, bajo el mismo modelo de aquel que tuvo lugar en 1953 con el objetivo de ayudar a Alemania después de la segunda guerra mundial. Algunas instituciones de cooperación internacional como el FMI bajo la dirección de Christine Lagarde, están de acuerdo.

 

 


Dario Cervantes Padilla. Especialista en economía del desarrollo; derecho internacional de comercio; cooperación internacional, pilotaje y evaluación de políticas públicas. Relación académica con la Universidad Central de Ecuador y el Instituto de Altos Estudios Internacionales y de Desarrollo (IHEID) de Ginebra-Suiza.

 

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