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Perfeccionar la integración con el desarrollo productivo comunitario

Alfonso González Núñez | 10 Septiembre del 2015

La modalidad de desarrollo industrial comunitario que se instalará oficialmente en la agenda del MERCOSUR en la reunión cumbre última celebrada en Brasilia, constituirá, de implementarse, un paso decisivo de cara la integración económica entre los países miembros del bloque, además de contribuir a acelerar la consumación plena de la unión aduanera, imperfecta aún debido a la subsistencia de las respectivas listas nacionales de excepciones al Arancel Externo Común (AEC), régimen de concesiones que en puridad debiera aplicarse al solo efecto de atenuar las asimetrías.

 

Adoptar el sistema de cadenas productivas en la región, contemplado su debate en el programa de la presidencia Pro témpore de Paraguay, y alentado por el Brasil, según expresiones de su ministro de Asuntos Estratégicos en su reciente visita al país, supondrá una novedosa y ventajosa incorporación que establecerá en los hechos el rótulo de Made in MERCOSUR (fabricado en el MERCOSUR) para las mercancías elaboradas con participación colectiva.

 

La producción de materias primas e insumos, sus traslados a los centros fabriles, su procesamiento, el acabado final de los bienes, para su posterior comercialización en los mercados locales y de extra zona, son las fases esenciales de una variedad manufacturera revolucionaria que apunta a unificar las producciones nacionales para ganar en calidad, cantidad y competitividad, ingresando con ofertas atractivas en las exigentes y selectivas plazas de mundo globalizado.

 

En simultáneo, se intensificará el clima de negocios al interior del grupo, con la intervención de las bancas privadas que estimuladas por el capital inversor actuarán de agentes financieros que sufragará los emprendimientos conjuntos con préstamos y créditos accesibles y a plazos flexibles, a más de la creación de nuevas fuentes de empleo, aportando sustantivamente a la dinamización económica y comercial del grupo.

 

La Presidencia de la Delegación de Paraguay en el Parlamento del MERCOSUR aboga entusiastamente por concentrar las energías en asuntos que reporten beneficios y crecimientos tangibles y duraderos, especialmente a nuestro país precisado de innovaciones y transformaciones productivas que activen la industrialización masiva de los rubros primarios de los sectores agrícolas y pecuarios, fundamentalmente.

 

En ese orden, Paraguay se halla en situación de proporcionar de inmediato a los empeños comunes, a la par de elementos y piezas básicas en numerosos ítems, energía eléctrica abundante, barata y renovable, mano de obra nutrida y módica, libre circulación por su territorio, fiabilidad jurídica, política impositiva ajustada cabalmente al modelo productivo y, primordialmente, la genuina ambición de su población y gobierno por prosperar en armonía con los consorcios del subcontinente.

 

La propuesta brasileña de una integración productiva del estado de Matto Grosso Do Sul con Paraguay, inauguralmente, bien podría ser punta de lanza para que la iniciativa se generalice gradualmente en el espacio compartido, dimensionando el lucro seguro para el sector particular en todos los niveles del quehacer, perspectiva real y auspiciosa que favorecerá considerablemente la inserción definitiva del flamante prototipo industrial en el área.

 

Aguardamos que este prometedor proyecto adquiera consistencia y formalidad en el presente semestre, que no se volatilice en la bruma de la oralidad de los discursos y en la teoría documental de los planes. La paciente sociedad del MERCOSUR reclama, y se merece, respuestas satisfactorias y alentadoras de sus mandatarios, ya que son ellos los escogidos por los electorados para cumplimentar y moldear la voluntad integradora de los pueblos.

 

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