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¿Regresó la calma a los mercados?

Gabriela Siller Pagaza | 12 Junio del 2014
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Autor imagen: gabriela siller

Después de la incertidumbre del primer trimestre en torno a las economías emergentes y a las tensiones políticas y militares en Ucrania, los mercados financieros internacionales se han adentrado en un nuevo periodo de calma, con volatilidades decrecientes y un mayor apetito por riesgo. A pesar de que la Reserva Federal ya ha recortado la compra de bonos mensuales a la mitad, el peso acumula una apreciación anual de 1.24%, observándose a la par un retroceso en el rendimiento de los bonos M con vencimiento en 2024 de 50 puntos base como consecuencia de una mayor demanda y siguiendo el comportamiento de los bonos del Tesoro.

En lo que va del 2014 el peso acumula una volatilidad anualizada de 7.1%, similar a la de los años pre-crisis, cuando ésta se disparó hasta 19.4%. Por su parte el euro acumula una volatilidad anualizada de 4.9%, nivel mínimo no observado en los últimos 10 años. También los mercados de capitales, a pesar de su naturaleza volátil, se encuentran en un periodo de calma.

¿Es realmente la debilidad en los movimientos de los mercados financieros y del mercado de divisas, una prueba de que regresó la calma de manera definitiva para los inversionistas? No necesariamente.

Los últimos dos años, los mercados financieros han respondido principalmente a las medidas de política monetaria implementadas por los principales bancos centrales del mundo (Reserva Federal, Banco Central Europeo, Banco de Inglaterra y el Banco de Japón), a través de los diferentes canales de transmisión monetaria, en especial los canales tasas de interés y tipo de cambio, así como el canal de las expectativas, favoreciendo la dirección de los flujos de capitales a nivel global, teniendo como resultado variaciones en los precios y cotizaciones de los activos financieros.

¿Es realmente la debilidad en los movimientos de los mercados financieros y del mercado de divisas, una prueba de que regresó la calma de manera definitiva para los inversionistas? No necesariamente.

Tomando como referencia el último año de Bernanke como presidente de la Reserva Federal, el peso observó una apreciación promedio de 0.45% los días que Bernanke realizó declaraciones a favor de la continuidad de los estímulos monetarios y registró depreciaciones promedio de 1.02% los días que anticipó un recorte al programa de compra de bonos. Para una muestra de 30 economías emergentes, los comentarios pro estímulos ocasionaron una apreciación promedio de 0.20%, mientras que los comentarios pro recorte derivaron en una depreciación promedio de 0.37% para las divisas de la muestra de países. Los efectos (tan solo a los mismos comentarios de Bernanke) también fueron evidentes en ganancias y pérdidas del mercado de capitales de México, con lo cual el IPC de la Bolsa Mexicana de Valores avanzó en promedio 0.64% en los mismos días de declaraciones pro-estímulos y perdió en promedio 0.13% en los días de declaraciones pro-recorte por parte del presidente de la Fed.

Por otro lado, la política monetaria del BCE es una segunda fuente de volatilidad en el corto plazo. La reciente decisión del organismo central de recortar su tasa de referencia desde 0.25% hasta un nuevo mínimo histórico de 0.15%, además de la imposición de una tasa de depósitos negativa (por primera vez en la historia del pensamiento económico), tienen como objetivo una reactivación del crédito en la Eurozona ofreciendo un impulso a la economía y a la baja inflación, la cual actualmente se ubica en 0.5% en su comparación anual, la cual está muy por debajo de la meta de inflación del BCE de 2% y además tiene tendencia a la baja.

Hasta ahora el efecto de las expectativas ha sido evidente, ya que desde mayo el euro ha perdido 1.85% frente al dólar y 3.07% frente al peso. Lo anterior contribuye al encarecimiento de las importaciones en la zona del euro favoreciendo la inflación, aunque con el costo de las distorsiones en precios de activos por la salida de flujos a economías emergentes.

La reciente decisión del BCE por mejorar las condiciones de inflación y de crecimiento en la Eurozona será favorable en el largo plazo, pero también deja ver que aún hay un largo camino en cuanto a política monetaria acomodaticia se refiere, aún más largo si se considera el tiempo necesario para una normalización de la misma y los efectos que esto pueda tener sobre los mercados financieros en el futuro.

No se pueden dejar de lado otros factores además de los diferenciales en tasas de interés como causa de los flujos de capitales a economías emergentes. La literatura indica que los flujos a economías emergentes también están determinados por los diferenciales en tasas de crecimiento y por la aversión al riesgo a nivel global, los cuales son ambos de naturaleza estructural y coyuntural, por lo que independientemente de la política monetaria de los principales bancos centrales, un nuevo periodo de inestabilidad económica podría derivar en un ajuste inmediato a la distribución de activos al día de hoy.

Finalmente, es importante señalar que la elevada volatilidad de los mercados financieros no sólo está en función de las expectativas de los inversionistas, indicadores económicos y tasas de interés. Las estrategias y prácticas que se han llevado a cabo en las operaciones bursátiles, pasando por los algoritmos matemáticos utilizados en la intermediación de alta frecuencia, también propician movimientos súbitos en los mercados financieros y derivan en una mayor volatilidad en precios y cotizaciones. Recientemente la SEC (Securities and Exchange Comission) ha hecho públicas sus recomendaciones y propuestas para la regulación de estas transacciones, con el objetivo de restaurar algunos elementos de la actual estructura de mercado, mismos que actúan en contra de los intereses de los inversionistas.

El objetivo de los cambios regulatorios propuestos es dar más transparencia a las operaciones y aunque estas reglas aún no están definidas, podrían traer consigo una menor volatilidad para los mercados financieros, esto como respuesta obligada a los futuros cambios regulatorios (cuando entren en vigor) y como respuesta adelantada con cambios en las prácticas de intermediación (trading), anticipándose a la entrada de una nueva regulación que aún no está bien definida.

En la parte de la economía real, el crecimiento económico de Estados Unidos y México ha logrado que el PIB de ambos países alcancen niveles superiores a los observados previo a la crisis económica del 2008-2009. En el caso de Estados Unidos, la recuperación se logró en 2011, aunque a pesar de esto, dicha economía permaneció alejada de su potencial. Asimismo México logró esta recuperación en el 2010, un año posterior a la recesión económica.

No obstante, desde un enfoque per cápita el panorama no es tan optimista. En Estados Unidos el PIB per cápita ha avanzado a una tasa promedio de 1.44% entre el 2010 y el 2013, pero fue apenas hasta el 2013 cuando alcanzó un nivel pre crisis de 49,722 dólares por año. En México el PIB per cápita recuperó niveles pre crisis desde el 2011, avanzando a una tasa promedio más alta de 1.96% entre 2010 y 2013, aunque sufriendo una contracción de 0.448 en el último año (2013), como resultado de la fuerte desaceleración que afectó a varios sectores de la actividad económica. Esto deja claro que por el lado de la economía real ya se ha observado un avance, pero no una recuperación completa.

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