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Trump provoca otra crisis: su asedio a Turquía pone en jaque a los países emergentes

Marco Trade News | 14 Agosto del 2018
Turquia

Autor imagen: Foto cortesía

Cuando los fondos comenzaban a retornar a las economías emergentes, Trump entra en una colisión peligrosa con Turquía y desencadena una crisis con derivaciones en la región.

El presidente de EEUU, Donald Trump, parece no querer que el mundo disfrute de una semana en paz. China, la UE, sus socios del TLCAN, Japón, el G7, Corea del Norte, la OTAN, Theresa May, Irán y un largo etcétera. Por donde pasa, tropieza con las estanterías.

Cuando el caricaturista Thomas Nast en 1874, introdujo la imagen de un elefante como símbolo del Partido Republicano, jamás imaginó que casi 150 años después un presidente republicano asumiría con tanta fidelidad su caricatura política.

Tras meses de anemia inversora y aún lejos de lo que fue 2017, el pasado mes de julio había permitido observar importante recuperación en la entrada neta de fondos internacionales hacia los países emergentes. Según un informe elaborado por Emre Tiftik y Scott Farnham para Capital Flows Tracker del IIF, en julio los flujos netos de cartera de no residentes a países emergentes se volvieron positivos, estimándose entradas por u$s 11.900 millones y las acciones recibieron u$s 7.900 millones, casi el doble que los bonos.

Pero tuvo que aparecer la paquidérmica ofensiva de Donald Trump contra Turquía y su líder Recep Tayyip Erdogan, para provocar no solo una profunda crisis económica y financiera en ese país, sino poner en jaque a buena parte de las monedas emergentes y las bolsas de todo el mundo.

La decisión de Trump de establecer nuevos aranceles al acero y aluminio turcos significa utilizar herramientas del comercio internacional como “armas políticas” y otorgarles un carácter punitivo y de extorsión, ajeno a las normas más elementales del intercambio de bienes y servicios.

La incidencia de la guerra comercial de EEUU ha provocado la depreciación de la lira turca el viernes pasado y que ayer, las Bolsas europeas amanecieran en rojo por la situación de Turquía. Monedas como el rand sudafricano y la rupia india podrían sentir el impacto, como también algunos países latinoamericanos.

América latina había sido la región que durante julio, atrajo nuevamente el mayor flujo de inversiones con u$s 72.000 millones, en especial hacia Brasil y México. En el caso de México hubo un fuerte flujo de entrada en el segundo trimestre de 2018, a u$s 13.700 millones, acumulando en el año u$s 22.800 millones frente a los u$s 8.400 millones del año pasado.

Brasil también había experimentado un crecimiento de u$s11.000 millones en el primer trimestre de este año, aunque luego tuvo una marcada desaceleración a u$s 600 millones en segundo trimestre.

Asia también había vivido un retorno de los flujos inversores y fue el segundo destino de las inversiones en julio, con India, China e Indonesia como los países más atractivos.

Pero tuvo de llegar Trump para que esa tendencia hacia la recuperación volara por los aires, abriendo una crisis de derivaciones imprevisibles y peligrosas. Turquía es un país miembro de la OTAN, con  bases militares de la Alianza en su territorio, que son estratégicas para las operaciones militares de EEUU y sus aliados en Medio Oriente.

Erdogan ya había mostrado su disposición a funcionar con altas dosis de autonomía en su relación con la OTAN, al decidir comprar el sistema de defensa antimisiles ruso S-400, uno de los más avanzados del mundo, pese a la oposición de EEUU ante el peligro de “filtrar” información estratégica de defensa.

Ahora el presidente turco anticipó que las acciones unilaterales de Washington empujan a su país a buscar nuevos aliados. Lo afirmó en un artículo publicado en The New York Times: “Las acciones unilaterales contra Turquía por parte de Estados Unidos, nuestro aliado durante décadas, solo servirán para socavar los intereses y la seguridad estadounidenses”.

Y advirtió que “antes de que sea demasiado tarde, Washington debe renunciar a la noción equivocada de que la relación bilateral puede ser asimétrica y asumir el hecho de que Turquía tiene alternativas. Si no se revierte esta tendencia al unilateralismo y la falta de respeto, será necesario que empecemos a buscar nuevos amigos y aliados”.

El populismo y el creciente autoritarismo del actual presidente de EEUU se están convirtiendo en una pesada rémora  para el comercio y la economía global. Tendrá severas consecuencias para la economía turca pero también para la economía europea, algunos de cuyos bancos y empresas –como se ha visto en la sesión bursátil de ayer– han quedado expuestos a los disruptivos movimientos de Trump.

Otros aliados tradicionales de EEUU como Tailandia, Indonesia e India deberían tomar nota –como ya lo ha hecho Europa– que EEUU ha dejado de ser “un socio confiable” como definiera hace algún tiempo la canciller alemana Angela Merkel.

Fuente: Agencias – Redacción Marco

 

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