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Una zona productiva

Sergio Jazanovich | 22 Marzo del 2012

Hace unos días, el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, se reunió con el Comité Argentino de Zonas Francas para impulsar la “Zona Franca Productiva”  y tratar diversos temas de interés del sector.

Es importante conocer que las zonas francas (ZF) en todo el mundo tienen como objetivos impulsar el desarrollo regional implementando industrias y fomentar las exportaciones, generado por estímulos fiscales.

En la Argentina, la ley 24.331 de zona franca fue sancionada en 1994 a nivel nacional,  pero su implementación data de 1996 con la creación de la Zona Franca de La Plata, bajo el gobierno de Eduardo Duhalde en la provincia; aunque desde su concepción, siempre se utilizó como depósito de mercadería. A la fecha existen en el país unas diez ZF, de las cuales sólo una (Gral. Pico La Pampa) está habilitado como zona productiva.

En las Zonas Francas podrán desarrollarse las siguientes actividades:

Almacenamiento: la mercadería, si bien puede ser transferida, se encuentra a la espera de un destino ulterior, y sólo puede ser objeto de las operaciones necesarias para su conservación y manipulaciones ordinarias destinadas a mejorar su presentación, calidad comercial o acondicionada para su transporte.

Comercialización: además de las operaciones descriptas en almacenamiento, la mercadería podrá ser comercializada, utilizada o consumida.

Industrialización: la mercadería podrá ser transformada, elaborada, combinada, reparada o sometida a cualquier perfeccionamiento.

En Argentina, es sumamente necesario que estas zonas tengan una actividad orientada a la producción industrial; pero para su concreción, debe estar acompañada por estímulos económicos (créditos productivos con baja tasa de interés y un serio compromiso político de índole provincial y nacional).

Justamente, la Ley 22415 del Código Aduanero, en su artículo 590 dispone que su objetivo es “fomentar el comercio y la actividad industrial exportadora a través de la reducción de costos y la simplificación de los procedimientos administrativos, ofreciendo, además, incentivos fiscales”.

En España, debido a la crisis económica que sufren, el Gobierno de Rajoy está impulsando la utilización de estas zonas para poder reactivar la industria y bajar la alta tasa de desocupación que ronda el 21%. Ellos saben que este régimen posibilita un crecimiento económico en términos facticos.

Hoy en día, debido a la presión fiscal, inflacionaria y sindical, muchas veces se generan (en el ámbito empresarial) cierta duda a la hora de redireccionar  sus negocios, tomando la decisión de invertir en un proyecto cuyas reglas de juego no siempre son claras y duraderas.

Un elemento adicional en favor de las zonas francas productivas es que la división y especialización del trabajo y la competencia entre empresas lleva a mejoras de productividad y, en consecuencia, de competitividad a través de la generación de economías de escala en la medida en que los procesos se vuelven cada vez más productivos, como consecuencia de la acumulación e innovación de conocimientos derivados de la competencia, del trabajo conjunto y del continuo mejoramiento de las técnicas de producción.

En general, estos esquemas de promoción de exportaciones buscan atraer inversión extranjera, ofrecer condiciones competitivas a los productores nacionales que deseen exportar y así promover el comercio exterior, crear empleos, transferir tecnología y generar divisas.

Se deben tener cuidado con las normas y regulaciones que posean, ya que tienen que mantenerse cierto criterio que proteja tanto a los trabajadores como empresarios, que permita el buen funcionamiento a largo plazo y no como mero acto político; siendo la única vía posible para lograr un país con perfil más industrial.  


Por Sergio Jazanovich, Import Agent, Ensenada Trading Company S.A

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