22 de Agosto de 2018| Última actualización 07:49 GMT

Venezuela bordea el abismo

Marco Trade News | 18 Abril del 2018
Venezuela_1

Autor imagen: .

El FMI prevé que los precios subirán en Venezuela un 1.800.000% en dos años y que la economía se contraerá un 15% este año y otro 6% en el próximo, lo que alerta sobre el abismo de una crisis humanitaria.

 

Ante el silencio ominoso de buena parte del mundo, Venezuela se aproxima a una catástrofe económica de dimensiones mayúsculas. El deterioro  de las condiciones políticas, económicas y sociales ha sido puesto de relieve esta semana por el FMI que, en su Informe sobre “Perspectivas globales”, presentado ayer, señala que el país caribeño cerrará 2018 con una inflación del 13.864 % y que en 2019, el valor de decenas de productos básicos seguirá creciendo otro 12.874% más.

 

Ello deja de manifiesto que las previsiones prevén que en estos dos años, los precios suban la astronómica cifra del 1.811.751%!!!, es decir que se multiplicarán por más de 18.000 en el bienio.

 

El informe del Fondo destaca que “Venezuela está sufriendo una intensificación de su crisis económica y humanitaria desde 2014”, lo que suma a una gravísima crisis política e institucional, la imposibilidad para el grueso de la población de acceder a la compra de los productos alimentarios básicos, en el marco de un proceso de hiperinflación galopante.

 

Se trata de un proceso hiperinflacionario por el que atraviesa Venezuela que es el más grave de las últimas décadas en región. Debe recordarse que fenómenos similares, padecido por Argentina (finales de la década de los ’80) y Perú (finales de los ’90), tuvieron incrementos de precios del orden del 3.000% anual, con gravísimas consecuencias sociales. Un número tres veces menor del que hoy sufre Venezuela.

 

Los informes del FMI como de distintos organismos internacionales muestran un gravísimo cuadro económico: una contracción de la economía que acumuló un 14% en 2017, a lo que sumará otro 15% este año y un 6% en 2019, en un contexto regional donde todos sus vecinos crecen entre 2 y 4% (Argentina, 2%; Brasil, 2,3%; Ecuador, 2,5%; Colombia,2,7%; Chile, un 3,4%; Perú, 3,7% y Bolivia, 4%) y un incremento del desempleo que pasa del 27,1% (2017) al 37,4 (2019), teniendo en la actualidad un tercio de la población activa sin trabajo, la mayor tasa de desocupación del mundo, por encima de países con alto desempleo crónico.

 

El poder de compra de los  venezolanos se ha derrumbado. El salario mínimo no llega a seis dólares al mes, lo que equivale a dos huevos al día o a 60 gramos de carne diarios. La magnitud del colapso de los niveles de vida se refleja en el poder de compra de los salarios. El salario mínimo de 1,3 millones de bolívares al mes alcanza para 2 kilos de carne, que está en 650.000 bolívares el kilo, lo que supone 67 grs. diarios.

 

Para controlar los precios en los supermercados, y frenar la inflación, el gobierno venezolano movilizó al ejército, a quien  encargó el manejo de los alimentos básicos. La respuesta de la realidad fue severa: cayó un 75% la producción de alimentos en el país, lo que también sucedió en la producción petrolera, en manos del gobierno a través de PDVSA, que cayó a 1,5 millones de barriles diarios, un descenso de más de 700.000 en un año, desplomándose hasta niveles de los años ochenta. Y, según los especialistas, puede cerrar 2018 en un millón de barriles diarios.

 

Otro ejemplo paradigmático es la producción de acero en Venezuela que, desde que se nacionalizara en 2008, la producción cayó más de un 70%. Otro tanto sucede con las exportaciones del país. Más de 95% de las ventas externas de Venezuela son petróleo crudo o sus productos. Con la caída de la producción, el banco de inversión japonés Nomura estima que las exportaciones del 2018 enfrentarán un escenario complicado y que las importaciones caerán un 35%.

 

Aún con los mejores precios del petróleo actual, en 2018 PDVSA continuará presentando una caída de la producción de crudo y productos refinados. Para los analistas internacionales, la última carta de Maduro es la renegociación de la deuda con China, pero para ello debería poder asegurar una producción petrolera que se ha derrumbado, al punto que los expertos estiman que requerirá 10 años o más para recomponerse.

 

La economía del país se aproxima al colapso y su población se asoma al abismo de un drama humanitario de proporciones. Las delirantes decisiones políticas del régimen de Maduro de un infantilismo perverso, la impericia de la gestión y una corrupción rampante, han llevado a un deterioro de la moneda que hizo que el gobierno tuviera que sustituir en 2008 al bolívar tradicional por el bolívar fuerte (razón de uno a mil) y ahora, a partir del próximo 1° de mayo, al bolívar fuerte por el bolívar soberano (otra vez uno a mil), que equivaldrá a un millón de los antiguos bolívares, que han perdido el 99,9% de su valor desde que Hugo Chávez instauró los controles de cambios en 2003.

 

Mientras tanto, los venezolanos adquieren sus alimentos en porciones equivalentes a cucharadas, porque su precio los ha vuelto inaccesibles.

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Punto de Corte – El País – Redacción Marco

0 COMENTARIOS

Debe estar registrado para comentar