13 de Noviembre de 2019| Última actualización 04:24 GMT

Venezuela, la transfusión económica que se agota

Emilio Morales | 12 Diciembre del 2013

La crisis política y la erosión social que avanzan en Venezuela tienen pensando muy seriamente al gobierno cubano, porque el tiempo del respaldo incondicional llegó a su fin.

En los últimos 15 años la economía cubana ha tenido a la ayuda venezolana como uno de sus principales soportes. Al cierre del 2011 las importaciones provenientes de Venezuela alcanzaban los 5,9 billones de dólares, lo que lo situaba como el mercado de mayor volumen en el valor de las importaciones, con el 42.29 por ciento del total.

Al mismo tiempo, el país sudamericano se ha convertido en el principal receptor de las exportaciones cubanas. Según los reportes de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), la cifra alcanzó los 1,7 billones de dólares en el 2011.

Esta no es la primera vez que la economía cubana depende grandemente de otro país.

En el pasado el comercio de Cuba con la Unión Soviética y los países socialistas llegaron a alcanzar la cifra del 85 por ciento el total. Sin embargo, a pesar que la dependencia que hoy tiene la economía cubana de Venezuela es acaso la mitad de lo que fue con sus antiguos aliados, no deja de ser estratégicamente riesgosa.

Si hacemos un análisis de la evolución de los negocios y de las inversiones directas en la isla y comparamos el año 1999 con el 2011, constataremos que todos los mercados bajaron sus números de empresas con negocios en la isla, excepto el venezolano.

Fue Venezuela el único socio con el que crecieron los negocios y las inversiones, al aumentar a 30 empresas mixtas, de solo 13 que tenía en 1999. En rumbo opuesto se comportaron España, que de 85 empresas mixtas se contrajo a 48, Canadá (de 61 a 33) e Italia (de 54 a 30).

 

Estructura de la alianza

La relación entre ambos países ha cobrado mucha fuerza a partir de la firma de acuerdos comerciales de todo tipo, los que son revisados y evaluados todos los años por una comisión mixta intergubernamental.

Entre los acuerdos más importantes se destaca de forma significativa la entrega de 115,000 barriles de petróleo diarios a condiciones y precios preferenciales. El petróleo es pagado, en parte, con los servicios que prestan en Venezuela más de 45,000 médicos y técnicos de salud, educación, deportes y demás asesores insertados en múltiples sectores de la economía y la sociedad venezolanas.

Esta fuerte alianza bilateral reporta actualmente alrededor de $7,000 millones de dólares a Cuba. La cifra descansa en tres pilares fundamentales:

1) Exportación de mano de obra calificada. La operación se ejecuta a través de convenios para cumplir misiones vinculadas a la salud, el deporte, la educación y otros sectores de la economía.

2) La inversión en negocios conjuntos en diferentes sectores de la economía mediante la creación de 30 empresas mixtas y el manejo de más de 200 proyectos, destacándose la venta de servicios informáticos.

3) La venta de petróleo a terceros países.

 

Trabajo calificado

Los convenios para cumplir las misiones médicas, educativas, deportivas y asesorías en otros sectores son ejecutados por una fuerza laboral de casi 45,000 cubanos trabajando en Venezuela. Esta fuerza laboral aporta alrededor de $2,430 millones de dólares, a razón de unos $4,500 dólares mensuales por cada uno.

La mayoría de los trabajadores son en el área de la salud, con aproximadamente 35,000 especialistas, entre los que se destacan médicos de familia, cirujanos, oftalmólogos, ginecólogos, enfermeras, técnicos de laboratorio, técnicos de Rayos X, enfermeras, y demás personal paramédico.

Además se encuentran trabajando alrededor de 4,500 técnicos deportivos atendiendo varios deportes en todas los estados del país. También laboran otros 4,000 colaboradores o asesores en áreas como la agricultura, la pesca, la producción de alimentos, la educación y el área militar.

La inversión de negocios conjuntos son manejados por alrededor de 30 empresas mixtas, que ejecutan alrededor de 200 proyectos en diversos sectores de la economía, y que aportan a Cuba unos $2,600 millones de dólares anuales.

Dentro de este grupo de negocios aparecen los servicios informáticos, que de forma general han tenido un crecimiento vertiginoso en las exportaciones cubanas, con transacciones por $2,700 millones en el 2011. Sin embargo, en esta cifra hay poco transparencia en el desglose de las ventas por países. La información que se ha hecho pública permite identificar que Cuba exporta servicios informáticos a siete países de Europa, África (Angola) y América Latina (Argentina, Bolivia y Venezuela).

El peso de esas exportaciones radica en servicios para la elaboración de una nueva cédula electrónica y la modernización del servicio de identificación en Argentina, Venezuela y Bolivia. También abarcan otras esferas de la administración pública. En el caso de Venezuela, los proyectos de exportación de software datan desde el 2004 y ya abarcan a casi toda la administración pública venezolana.

Cuba vende a Venezuela sistemas que se emplean en los servicios de identificación, en los registros mercantiles y públicos, en los centro de análisis de la información de los ministerios, en las consultas médicas de la Misión Barrio Adentro, en las sedes de Mercal y el Ministerio de Alimentación. La venta de software también comprende el control de las operaciones de la estatal PDVSA, las comunicaciones del Despacho de la Presidencia, los controles del Ministerio de Servicios Penitenciarios, la gestión de emergencias del 171, la administración de los servicios policiales, la gestión hospitalaria y de información de albergues y refugios, y hasta el censo nacional.

Las compañías cubanas de mayor peso en esas exportaciones son ALBET, DESOFT y DATYS. Las principales líneas de negocio se centran en el desarrollo de software para la seguridad, registro de ciudadanos e interceptación de comunicaciones. Otras empresas cubanas incursionan en menor escala en la venta de software para la educación, el turismo y los servicios médicos.

En el caso de Venezuela la exportación de servicios informáticos cubanos se estima en $2,000 millones de dólares anuales.

 

Venta de petróleo a terceros.

En cuanto a la venta de petróleo a terceras partes, la cifra podría alcanzar un poco más de los $2,500 millones de dólares anuales. Si hacemos un análisis de los últimos 20 años -según los reportes de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI)- se evidencia que la importación de petróleo en la isla aumentó considerablemente de 1,629 a 5,048.7 millones de toneladas (MT), debido al suministro de 115,000 barriles diarios desde Venezuela

En el caso de la extracción de crudo, la ONEI reporta que creció de 1,107 MT en 1993 a 3,024.8 MT en el 2010. Mientras, la extracción de gas natural también aumentó a 1,072.5 MMm3 en relación con los 574.1 MMm3 alcanzados en el 2000. Esa producción se utiliza para la generación de energía, contribuyendo a un ahorro notable del consumo de petróleo.

Según la misma fuente oficial, el consumo de petróleo en Cuba durante el 2011 fue de solo 4,940.9 MT. Si restamos este valor de petróleo consumido al valor de petróleo disponible en ese año, se obtiene un valor de 3,132.6 MT de petróleo que no se utilizaron. El petróleo excedente es vendido a terceros países, lo que se valoriza en unos $2,500 millones de dólares. Estas ventas representan un poco más del 35 por ciento del respaldo venezolano a la isla, que ronda en total los $7,000 millones de dólares.

 

Una ayuda insostenible.

¿Puede mantenerse la ayuda venezolana en las actuales circunstancias? El propio Raúl Castro sabe que la respuesta no es alentadora.

La macrocrisis que atraviesa el país suramericano en todos los órdenes, agravada por la pésima gestión del presidente Nicolás Maduro, ponen sobre la mesa un futuro incierto. Incluso en el mejor de los desenlaces para Venezuela es previsible que la ayuda será muy difícil de mantener.

El desabastecimiento del mercado de la frontera venezolana a causa del diferencial cambiario implementado a principios de año, ha generado el encarecimiento paulatino de varios rubros de la canasta familiar, como las carnes y el pescado. La escasez se extiende a la harina de trigo, el jabón y el papel higiénico.

Pero el punto álgido es que PDVSA no consigue incrementar la producción de petróleo, provocando que los volúmenes de exportación estén en menos de 1.7 millones de barriles por día, según un reciente informe publicado por el diario venezolano El Nacional. Seis años atrás, PDVSA reportaba volúmenes de exportación con ingresos superiores a los 2.4 millones de barriles diarios, lo que implica una caída de 700.000 barriles que dejan de generar una cantidad de entre $70 y $80 millones de dólares diariamente. Por suerte para la era Maduro, el precio del petróleo se ha mantenido a un poco más de $100 dólares el barril, pero una caída tendría un impacto demoledor para la economía venezolana.

 

Salida de emergencia

Si se toma en cuenta que las exportaciones que involucran al proyecto PetroCaribe no generan ingresos a las reservas internacionales, pues se pagan en especie o forman parte de un financiamiento a largo plazo, las coordenadas del panorama económico apuntan a una crisis más profunda de lo que el gobierno venezolano se atreve a admitir. Pero el términos económicos y financieros, el tiempo no perdona.

No prestemos mucha atención en esta hora a la retórica oficial que se estila por ambos lados. Un recorte de la ayuda venezolana a la isla parece un hecho inevitable. Entre el ruido de los saqueos y la algarabía inmisericorde del oficialismo, las campanas de alarma han comenzado a sonar y La Habana no puede estar sorda ante esos repiques preocupantes.

Para el gobierno de Raúl Castro no queda otra salida, a corto plazo, que poner en práctica nuevas medidas aperturistas para amortiguar una abrupta caída de la inyección económica venezolana.

 


Emilio Morales. Economista cubano. Ex jefe de planeación estratégica de mercadotecnia en la corporación CIMEX y autor de los libros Cuba: ¿tránsito silencioso al capitalismo? y Marketing without Advertising, Brand Preference and Consumer Choice in Cuba. Es presidente de The Havana Consulting Group, en Miami.

0 COMENTARIOS

Debe estar registrado para comentar