Hemos señalado en otras ocasiones la preocupación de algunos puertos por perder el protagonismo que han estado teniendo antes de la expansión del Canal de Panamá, y más recientemente con el protagonismo que el puerto peruano de Callao ha cobrado, perfilándose como el puerto hub de la región comparable en su calidad con cualquier puerto hub europeo.
Si bien nuestras fuentes no hacen mención a Callao, sí expresan que ambos puertos, Los Ángeles y Long Beach, ven una amenaza en el proyecto de US$5,25 mil millones que convertirá al Canal de Panamá en más amplio y profundo.
El hecho que tanto la expansión del Canal como las obras del puerto de Callao permitan el ingreso de los mega cargueros provenientes de Asia y puedan evitar los puertos de la costa oeste para dirigirse directamente a las terminales de la Costa del Golfo y la Costa Este perjudicará sin dudas a los puertos vecinos de Los Ángeles y Long Beach, que en conjunto manejan alrededor del 40% de las importaciones de productos asiáticos de EE.UU. Es decir, se estima podrían perder hasta una cuarta parte de su negocio de carga.
Por su parte, en la costa del Pacífico, Callao es el puerto que mayor movimiento maneja hoy día, superando ampliamente a puertos chilenos como Valparaíso y San Antonio, hecho que es seguido de reojo por los chilenos.
Para adelantarse a esta situación, tanto los puertos como los ferrocarriles han puesto en marcha proyectos de mejora con vistas a mantener su competitividad. Iniciativas que en la región Sur de las Américas también se vienen llevando a cabo, como por ejemplo, las aduanas unificadas y el corredores bioceánicos entre Chile-Argentina, que brindarían a las navieras una ventaja de 12 días menos de navegación que pasando por el Canal de Panamá.
Ventajas para unos, desventajas para otros
Indudablemente las ventajas que la expansión del Canal de Panamá brindará, trae consigo amenazas para otros puertos.
Respecto del Canal de Panamá y los puertos de Long Beach y Los Ángeles, el economista de los EE.UU Paul Bingham dice “esta situación implicara muchos estibadores sin trabajo, camioneros con menos que cargar y trenes parados”.